CANTERA BLANQUIVIOLETA EN AS

Del banquillo de Zorrilla al césped del Francisco de la Hera

Kike Ríos, Dalisson y Slavy, convocados frente al Málaga, fueron titulares en una nueva derrota del Real Valladolid Promesas.

Valladolid
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Del banquillo de Zorrilla al césped del Francisco de la Hera
Cesar Minguela

El Real Valladolid Promesas cosechó en la tarde de ayer sábado una nueva derrota, en casa de un Extremadura agobiado por los impagos que sufre la plantilla y que doblegó a los pupilos de Julio Baptista sin merecerlo, puesto que el filial volvió a hacer más cosas para ganar, y sin embargo, se olvidó de hacerlo. Como quizás podía parecer previsible, el técnico brasileño alineó de inicio a Kike Ríos, Dalisson y Slavy, tres de sus piezas fundamentales.

Los tres estuvieron menos de 24 horas antes sentados en el banquillo del José Zorrilla en un partido con ciertas semejanzas, puesto que el primer equipo, como el segundo, dispuso de varias ocasiones claras, las suficientes como para quedarse con los tres puntos. Después de ejercitarse a las órdenes de Pacheta durante toda la semana, y ante la falta de delanteros, el entrenador burgalés hizo debutar al del Promesas, que tuvo cinco minutos para sobresalir.

Y en tan poco tiempo poco más podría haber hecho, puesto que de una jugada 'marca de la casa' se generó una aproximación clara: se ganó el balón de espaldas, se giró y abrió hacia la izquierda para una recepción previa a un centro al área, hacia el que se dirigió buscando posición de remate. Además, en la última ocasión estaba allí, en los dominios de Dani Martín, aunque obstaculizado al ir a rematar él, de cuyo rechazo llegó esa intentona.

Como esa jugada en el sector derecho tuvo varias en el Francisco de la Hera, en el que los tres suplentes ante el Málaga fueron titulares, de recibir el balón en tres cuartos o disputarlo con los centrales azulgranas. Merced a la capacidad que tuvo para hacerse grande, el filial fue ganando terreno y aproximándose a la portería de Casto, aunque sin terminar de amenazarlo, al margen de un testarazo del propio Slavy o de Dali y Paulo Vitor, que le secundaron.

Todo cambio cuando, al inicio de la segunda parte, el Promesas volvió a encajar a balón parado, lo que le obligó a volver a remar contracorriente. El tanto no afectó a su juego; no para mal, ya que los blanquivioletas buscaron el botín y se lo merecieron, aunque no lo encontraron. Por ocasiones no fue: Paulo Vitor falló un penalti, tuvieron dos disparos al palo, Casto evitó el gol de Slavy en un mano a mano, un defensa sacó debajo del larguero un remate de Apa... pero el balón decidió no entrar, lo que mantiene al filial hundido en la penúltima plaza.