ALMERÍA

El Almería le tiene ganas al Girona

Los de Rubi viajan a Montilivi con ánimos de revancha tras caer dos cursos seguidos en las semifinales de ascenso por los gerundenses. "No podemos dejar que lo del año pasado nos afecte durante el partido", apunta Samu

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El Almería le tiene ganas al Girona
CARLOS BARBA DIARIO AS

El Almería visita Montilivi mañana (21:00 horas) y lo hace con ganas de revancha. Aunque el vestuario indálico ya esté centrado en buscar el ascenso este curso, aún escuece la última eliminación en la promoción de ascenso a manos de un Girona que se ha convertido en la bestia negra del jeque: los gerundenses se han medido a la UDA hasta en ocho ocasiones en las dos últimas temporadas, con un balance de cuatro triunfos catalanes, dos igualadas y sólo dos almerienses, dos semifinales de ascenso incluida para el Girona.

La UDA, además, se dejó medio ascenso directo en Montilivi hace dos cursos y fue incapaz de anotarle al equipo entrenado entonces por Francisco en la primera vuelta del ejercicio pasado, en el Mediterráneo, a pesar de que los visitantes acabaron con tres expulsados. Todo lo anterior provoca esos sanos ánimos de revancha, que buscan saciar mañana. "El Girona es un rival directo y aunque haya cambiado jugadores tenemos ganas de esa revancha por el playoff. Tenemos esa espinita clavada", reconoció Centelles durante la semana.

"Por encima de todo es un partido en el que queremos ganar, pero para hacerlo tenemos que trabajar más, correr más y mantener la concentración. No podemos dejar que lo del año pasado nos afecte durante el partido. Tenemos que controlar nuestras emociones. Somos un equipo joven, pero tenemos cabeza y personalidad de sobra", dijo, por su parte, un Samu Costa, que apunta a ser titular de nuevo.

El encuentro está marcado en rojo desde que salió el calendario y desde el vestuario almeriense son conscientes, además, de que un tercer triunfo consecutivo, el segundo seguido lejos del Estadio de los Juegos Mediterráneo, serviría para dar un golpe encima de la mesa, asentarse en el ascenso directo y meterle tierra de por medio a varios rivales directos.