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El efecto Messi se nota en las llegadas

Dieciocho personas y un perrete recibieron al Barcelona a su llegada al hotel de concentración de Lisboa. Da igual el número, ningún jugador se paró a firmar.

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Ronald Araújo en la llegada del FC Barcelona a Lisboa.
Joan M. Bascu

Las llegadas del Barcelona a los hoteles europeos en las previas a los partidos de Champions eran una cosa con leo Messi y ahora son otra muy distinta.

Si entonces, con el argentino en las filas barcelonistas, las aglomeraciones en las puertas de los hoteles de caza autógrafos, seguidores del Barça, colonia argentina y curiosos en general era la moneda de uso común, ahora el Barcelona llega a sus cuarteles generales casi de incógnito.

El equipo barcelonista desembarcó en la puerta del hotel Epic de Lisboa sobre las siete de la tarde donde le aguardaban exactamente 18 personas y un simpático bichón. Nada que ver con otras épocas. A pesar de que los escasos fans del equipo se desgañitaron llamando a los jugadores e incluso una chica llevaba una cartulina con el nombre de Araújo, ni uno de los jugadores del Barcelona se acercó para firmar un autógrafo. En eso siguen igual que cuando estaba Messi.