REAL VALLADOLID - ALCORCÓN

Los caminos de Romero y Aguado se vuelven a cruzar

El nuevo técnico del Alcorcón hizo debutar en Segunda al mediocentro del Real Valladolid. El año pasado ganó en Los Anexos con el Real Madrid.

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Los caminos de Romero y Aguado se vuelven a cruzar
CÓRDOBA

Jorge Romero debutará este domingo en el José Zorrilla como técnico del Alcorcón después de sustituir a José Antonio Anquela. Lo hará conociendo lo que es saborear las mieles de la victoria a orillas del Pisuerga, pues, a pesar de su juventud –36 años– no es la primera vez que visita a un Real Valladolid. No en vano, dirigía la temporada pasada al juvenil del Real Madrid que fue el único equipo capaz de vencer en Los Anexos al blanquivioleta.

Su estadía en 'La Fábrica' fue breve, de solamente una campaña, en la que no le alcanzó para alzarse con el título liguero o con cualquiera de los otros en juego. No lo tenía fácil, puesto que venía a heredar un banquillo de éxito, recientemente ocupado por Raúl González Blanco o por Dani Poyatos, aunque de uno de esos campeonatos se quedó cerca: de haber tropezado el Atlético de Madrid en la última jornada, su triunfo en Pucela le habría dado la Liga.

Su coincidencia con el Real Valladolid, con el primer equipo, será la primera cara a cara, pero no en competición, puesto que el nuevo entrenador alfarero ya coincidió en Segunda con los blanquivioletas, durante la temporada 2017-18, en la que dirigió al equipo de su Córdoba natal durante nueve jornadas. Fue el tercero de los cuatro técnicos que tuvo, y ni fue el responsable de la derrota por 4-1 en Zorrilla ni del apurado 2-1 del Nuevo Arcángel, que llegó ya de la mano de José Ramón Sandoval.

Antes de ser destituido, hizo debutar a un jugador con el que se reencontrará en el verde, un Álvaro Aguado que si bien fue con Sandoval con quien cobró protagonismo, se estrenó en Segunda División de la mano de Jorge Romero, que venía de entrenarle en el primer tramo de temporada en el Córdoba B, un escalón por debajo. En este mismo filial y con ese mismo Córdoba, también a sus órdenes, se estrenó otro blanquivioleta, aunque en el exilio, un Waldo Rubio hoy cedido en Bélgica, lo que evitará otro reencuentro.