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El Benfica toca fondo

Tras una mala temporada y la detención de su presidente, el Benfica se desploma en la bolsa y, por primera vez en años, no tiene estrellas a las que vender.

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El Benfica afrotna una crisis deportiva e institucional.
MIGUEL A. LOPES EFE

Se avecina una larga travesía por el desierto para el Benfica si las cosas no cambian rápidamente este verano. Y sería un milagro que así ocurriera. El club más laureado de Portugal se enfrenta a una crisis deportiva e institucional que no augura nada bueno en su futuro más próximo. La mala temporada de los lisboetas en la Liga NOS, en la que ni siquiera han acabado en los puestos que dan acceso directo a la Champions (tendrá que jugar fase previa), ya vaticinaba que la salud futbolística de un club acostumbrado a vender todos los años a sus estrellas a los grandes de Europa no pasa por su mejor momento. Tal es así que por primera vez en años no se prevé ninguna gran venta en Da Luz. 

Eso en cuanto a lo deportivo. Pero es que en lo institucional las cosas están peor. Hace dos días el presidente del club Luis Felipe Vieira fue arrestado por fraude fiscal y blanqueo de capitales por lo que sus funciones como presidente están suspendidas y permanecerá en prisión domiciliaria hasta que haga efectiva una fianza de tres millones de euros para no ingresar en la cárcel. La leyenda del club Rui Costa se ha hecho cargo de la dirección del Benfica de manera provisional.

Pero es que la detención de Vieira no sólo afecta al organigrama del club. Va más allá. La negociación de las acciones del club en la Bolsa de Portugal han quedado suspendidas hasta que se aclarezcan los hechos. Según explica la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios de Portugal, hay "dudas sobre la transparencia" del accionariado, en concreto sobre los títulos que realmente posee otros de los detenidos junto a Vieira, el empresario portugués José António dos Santos, poseedor dl 16% de las acciones del club.

Soluciones

Con el movimiento accionarial parado, vender jugadores se hace indispensable para salvar la economía del club. El problema es que hay poco donde rascar. Acostumbrados a vender por grandes cantidades en los últimos años (Carlos Vinicius, João Felix, Renato Sanches, Ruben Dias, Semedo, Ederson...) el panorama no pinta nada bien. Sólo el brasileño Everton y el portugués Rafa Silva tienen algo de cartel en Europa, pero ninguno de los dos tiene un valor de mercado superior a los 25 millones de euros. Unas cantidades que no sacarían del bache económico al club pero que sí lo debilitaría bastante en lo deportivo. Se avecinan vacas flacas en Da Luz.