LA OTRA CARA DE LA EUROCOPA

El cóctel de la Eurocopa: fútbol y cerveza

Los habitantes de Múnich han salidoa las calles para disfrutar de los partidos en los Jardines de la Cerveza, los conocidos como Biergarten.

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El cóctel de la Eurocopa: fútbol y cerveza
JESUS ALVAREZ ORIHUELA DIARIO AS

La Eurocopa sabe mejor con un buen trago de cerveza. Sobre todo si de birra muniquesa se trata. Ha vuelto el calor a la capital bávara y, tras medio año sin poder sentarse en una terraza como consecuencia de las restricciones por la pandemia del COVID-19, la incidencia semanal (de 8,4 casos por 100.000 habitantes a día de hoy) permite al muniqués gozar del espectáculo futbolístico como más le gusta y disfruta: acudiendo con sus amigos a un Biergarten (la traducción literal al español es jardín de la cerveza), pedir un buen codillo y celebrar las victorias (o ahogar las derrotas como sucedió ante Inglaterra) de la Mannschaft con una buena jarra. O más, quién sabe.

En Múnich, las marcas de cerveza son como equipos de fútbol para los autóctonos. Los hay del todopoderoso Bayern o de su eterno rival, el TSV 1860, primer campeón de la Bundesliga muniqués tras su hazaña en 1966. También los hay del Unterhaching, modesto club situado en la periferia, o del Türkgücü, entidad creada por inmigrantes turcos que ha logrado dar el salto hasta la tercera división germana.

La afición a la rubia espumosa se divide en Augustiner, Hacker-Pschorr, Löwenbräu, Paulaner, Spaten, Hofbräu y Giesinger. Se trata de las siete cervecerías de pura raza muniquesa y con sede en el área metropolitana de la capital del estado federado de Baviera. De no ser así, ninguna de ellas obtendría el permiso de la ciudad a la hora de abrir una de las carpas cerveceras en la mundialmente famosa Oktoberfest. 16 días en total dura la fiesta popular más grande del mundo, que tiene su origen en el matrimonio del príncipe heredero Luis de Baviera con Teresa de Sajonia-Hildburghausen en 1810.

En 2019, última edición celebrada con motivo de la Pandemia (este año tampoco habrá), se llegaron a tirar un total de 7,3 millones de litros de cerveza. El ambiente que reina durante la Eurocopa en los jardines de la cerveza es parecido. Camareras y camareros de físico privilegiado transportando jarras de diez en diez, codillo para todos y mucho tráfico en la “Calle del Alivio“, que es como bautizó la cervecería Augustiner el camino que conduce a los servicios en su jardín.

Uno de los culpables de los atascos en los baños es Steffen Marx, fundador y maestro cervecero de la cervecería Giesinger. Situada en el barrio de Giesing, a escasos metros del campo del 1860, el empresario nacido en el estado federado Meclemburgo-Pomerania (no es bávaro) abre las puertas de su santuario de elaboración a As. Por cada tanque de fabricación que pasa, cae una rubia. O dos. "Tendrás que probarla", dice. Claro. Hoy, cuando España y Suiza abran los cuartos de la Eurocopa, volverá a llenarse su Biergarten. Españoles, suizos y alemanes, estos últimos ya eliminados, no coinciden en los colores. Pero cuando se crucen en la "Calle del Alivio", todos serán iguales.