FUENLABRADA

Autopsia de una campaña: la realidad de una ilusión

Las bajas no dejaron soñar a un Fuenlabrada que consiguió la salvación holgadamente. El inicio de temporada dio alas para pensar en el playoff.

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Autopsia de una campaña: la realidad de una ilusión
JESUS ALVAREZ ORIHUELA DIARIO AS

La campaña 2020-21 muere ya para el Fuenlabrada con la tranquilidad de saber que este grupo cumplió con el objetivo, la salvación, y que sólo las bajas le permitieron no soñar con repetir una casi-hazaña histórica. A grandes rasgos, ese sería el resumen de la segunda temporada del equipo azulón en el fútbol profesional.

El equipo del Torres empezó la 2020-21 con un nivel de activación que fue inasumible para el resto de competidores. Aquellos que pensaron que el rozar con las yemas de los dedos el playoff iba a quedar en una mera anécdota tras la pesadilla de A Coruña vieron como el club del sur de Madrid marchaba siempre en puestos de ascenso, bien de manera directa o por el playoff, las primeras nueve jornadas. Un inicio de temporada excepcional que bebió en buena parte del gran trabajo hecho por Sandoval durante su estancia en el banquillo kiriko. El equipo se mostró contundente en ambas áreas... quién le iba a decir al aficionado azulón lo que le venía encima en lo referido a este aspecto.

Sin embargo, el mal endémico que golpeó al equipo azulón esta temporada no tardó en aparecer. La lesión de Sekou Gassama dio el fatídico pistoletazo de salida a una eterna lista de bajas que se prolongó hasta la jornada 42. Desde esa decimotercera fecha, cuando el pichichi azulón se lesionó antes de disputar el duelo ante el Oviedo, el equipo contó siempre con mínimo tres bajas para sus partidos. Un hecho difícilmente asumible para cualquier equipo que sólo la profundidad y el buen hacer de la plantilla pudo 'paliar'.

'Paliar' a medias ya que el equipo sólo obtuvo dos victorias en las once jornadas siguientes. Una racha gris, llena de obligados cambios en el esquema de juego y sus protagonistas, y un miedo al precipicio aun mayor, provocó el despido de José Ramón Sandoval tras el último empate en casa del Tenerife. José Luis Oltra tomó los mandos del equipo con el objetivo de alcanzar los cincuenta puntos de la salvación y darle alguna posibilidad de disputar el playoff.

Con el técnico valenciano, el Fuenlabrada mostró una mejoría notable en su juego que le llevó a alcanzar la salvación en la jornada 37, con cinco fechas todavía por disputar. Primer objetivo cumplido y, además, con solvencia. La temporada, mejor que buena. Sin embargo, la ya mencionada contundencia en las áreas de la que el equipo hizo abal de la victoria al principio de la campaña apenas apareció en este tramo final lo que apagó cualquier posibilidad y sueño de disputar la promoción.

El equipo del Torres consiguió seis victorias con Oltra a los mandos. Seis triunfos que pudieron ser muchos más si se hubiera actuado mejor en la zona decisiva: los empates ante Almería, Lugo, Ponferradina o las derrotas ante Zaragoza, Las Palmas o Logroñés. Mucho más fútbol que resultados, una afirmación agridulce que persiguió a los de Oltra en todo momento.

El futuro de plata ya es ilusionante

¿Hasta dónde hubiese llegado el Fuenlabrada sin las lesiones y con la contundencia por bandera? Nunca lo sabremos. Sin embargo, lo que sí sabemos es que esta ciudad del sur de Madrid vivirá otro año más en el fútbol profesional, codeándose con históricos y con nuevos grandes. Quién lo iba a decir. Todo ello gracias al trabajo de un club que no se arrugó y que sigue mostrando el 'Orgullo y humildad' como su bandera.