INGLATERRA

Phil Foden demuestra que el City sí tiene cantera

El inglés llegó en 2008, mismo año que entró la propiedad emiratí. Es el primer gran jugador 100% de su academia y acabado de pulir por Guardiola.

De ver a sus héroes, a jugar con ellos y hasta convertirse en uno. Phil Foden es sus 20 años todo un símbolo de esta nueva etapa del Manchester City. Un club histórico donde está llamado a ser el One Club Man de la próxima década si todo sigue el camino esperado.

Este miércoles tiró el muro con el que el City llevaba topándose los últimos años: los cuartos de final de la Liga de Campeones. El de Stockport acabó con la maldición que perseguía al equipo desde la llegada de Guardiola (se enfrentó a Mónaco, Tottenham o Liverpool) y, como dijo el propio Pep, "rompieron el puente". Uno que revento Phil con un tiro ajustado cuando el balón quemaba y aparecían los fantasmas.

Su camino hasta ese momento, en el que todos corrieron para abrazarse a su entrenador, parece sacado de un guión de película.

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Crecer juntos

Foden entró con ocho años a la academia del Manchester City, el mismo año que los emiratíes se lanzaron a comprar el club decididos a convertirlo en un gigante. El por entonces jovencísimo jugador inglés ha visto toda clase de reformas, éxitos y avances hasta que han llegado donde están ahora. Desde la arriesgada apuesta por Robinho, al gol de Agüero hasta el domino de la Premier como un tiburón ante un banco de peces.

El centrocampista jugaba sus partidos los fines de semana y solía aparecer entre los niños del Etihad con cierta asiduidad. Las imágenes ahora recorren internet. Phil aparecía en el tunel con Ireland o, como él mismo confesó aunque no quedó imagen, en el mítico gol de Agüero ante el QPR que le dio la Premier a los skyblue. Crecía en la banda junto a sus héroes con los que ha llegado a coincidir sobre el verde y como iguales. Antes, apareció Pep Guardiola. El catalán detectó su talento al llegar a Manchester y le ha terminado de 'criar' a nivel futbolístico. Cocinando su talento a fuego lento.

Tal era su fe en él que negó una cesión por activa y por pasiva hasta asegurar que no se marcharía "ni siquiera por 500 millones de euros". Los motivos eran varios. Los primeros futbolísticos, ya que confiaba en su talento como para sustituir a David Silva, palabras mayores, y también emotivos. "Phil no va a ninguna parte porque Phil es el City", expresó el propio Pep.

Por edad, nivel, estilo e historia, cuesta pensar en que el City no haya encontrado a su Steven Gerrard. Ese jugador que bajó de la grada a la verde para cumplir el sueño de los miles que allí se juntan: representar y luchar por ese escudo. Este martes, ya entró por derecho propio en la historia del City.