TARAZONA 2 | RACING 2

Lucas Díaz salva al Racing de la catástrofe de su defensa

El portero del Racing, en su mejor partido en el club, hace cuatro paradas milagrosas mientras sus zagueros eran ridiculizados por los puntas aragoneses

Santander
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Lucas Díaz salva al Racing de la catástrofe de su defensa
Nacho Cubero Diario AS

Si un día alguno de los defensas del Racing juegan un partido frente a una delantera formada por Mbappé y Haaland, es un suponer, será muy difícil que den mayor sensación de inferioridad que han dado hoy en Tarazona ante Rodri Val y Ballarín. Si no llega a ser por Lucas Díaz, que ha hecho cuatro paradones de póster, el Racing se hubiera vuelto hoy de tierras aragonesas con una goleada de espanto y con la caja de los truenos abierta de par en par. Todo el equipo, menos el cancerbero gallego, jugó mal, tímido, sin convicción, incómodo, como preguntándose ¿qué hago yo aquí?, pero lo de Ceballos (el menos malo), Mantilla, Gerson, Isma López y Gil fue inexplicable. De traca en traca hasta el pitido final. El punto salvado milagrosamente y la derrota del Ebro y el Osasuna B en sus campos han permitido al Racing montar en el autobús alisándose la ropa y pensando 'aquí no ha pasado nada'.

El partido ya empezó con malas sensaciones para los racinguistas, con sendos sustos en forma de lesiones de Riki y Soko (que acabó siendo sustituido), y con constantes fallos de los jugadores verdiblancos, mal con balón y patéticos sin el cuero, perdiendo todos los duelos, lentos, inseguros y con la sensación de que solo era cuestión de tiempo que una de las meteduras de pata de sus zagueros acabara poniendo el gol en bandeja a los bulliciosos delanteros del Tarazona. Como pasó. Si los racinguistas no hubieran visto los anteriores partidos de Mantilla e Isma López podrían pensar que no les da para la categoría. Y sí les da. De sobra. Aunque no en Tarazona. El problema de Gerson es que todavía no se le ha visto otra cosa que el partido que ha perpetrado en la matinal turiasonense. Su desempeño ha agigantado en el recuerdo la figura de Jordi Figueras.

Somagosa celebra el primer gol del Tarazona, que marcó tras rematar una falta cruzada.

No hay que quitar mérito alguno al equipo de David Navarro, que ha hecho todo en el partido menos ganar. Sin pegar un pelotazo, buscando constantemente los espacios, que atacaban con éxito Rodri Val y Ballarín primero y Casi en los últimos minutos. Tenían un plan y lo siguieron a rajatabla. Es verdad que están más acostumbrados al peculiar césped de su estadio, que apenas tenían presión clasificatoria y estaban disfrutando de la marcha del partido, pero la sensación de superioridad que transmitieron durante 80' fue digna de una mejor clasificación (se metieron en esta fase ganando en la última jornada).

El 1-0, cerca del fuera de juego, tal vez, fue fruto de una falta pésimamente defendida, una vez más, y una buena volea de Somagosa desde la frontal, que aprovechó el hecho de que le permitieran entrar solo en el área. Sobre el segundo gol aragonés, a la media hora, el mejor favor que se le puede hacer a Mantilla es no entrar en detalles y decir simplemente que Ballarín es muy rápido y le robó la cartera. Lo mejor de los de Solabarrieta en ataque, casi lo único, fue la jugada del 2-1: gran conducción de Pablo Torre, que filtra un pase medido a Cedric, que hizo una maniobra de delantero caro, control orientado perfecto, calma, cabeza arriba y balón al hierro. Llegar al descanso uno abajo, después de lo que había llovido, en todos los sentidos, fue casi un milagro para los verdiblancos.

La jugada del gol de Cedric, el 2-1, fue lo mejor del Racing en el partido.

El inicio de la segunda mitad fue el momento más igualado del juego. Sea porque los rojillos acusaron el gol de Cedric, o porque el cambio que introdujo Solabarrieta, Capanni por el desafortunado Isma López, dio paso a un 3-2-3-2 que presionó más alto e incomodó el inicio de juego aragonés, se sentía al Racing metido por primera vez en el partido. Y empató. Nana pegó un buen trallazo desde el pico del área, tras recoger un despeje de Pelón, que impidió que un remate de Traver se colara. Y ahí el equipo de David Navarro volvió a dar sensación de cuajo. En vez de venirse abajo, y a pesar de tener que cambiar por agotamiento a alguno de sus mejores jugadores, volvió a irse a por el partido. Y lo mereció. Y tuvo ocasiones sobradas para lograrlo..., pero se encontró con la mejor versión de Lucas Díaz. Y lo que es el fútbol, con el partido casi finalizado, el árbitro no quiso pitar como penalti un derribo de Lucho a Traver. Le debió parecer que estaba haciendo justicia. Aunque no está para eso.