ATHLETIC

Unai Simón, ante su momento más complicado en Bilbao

La cantada grosera en Anoeta puso en evidencia al portero titular de la Selección, una de las estrellas el año pasado en el Athletic. Garitano y Marcelino siempre han creído en él. Núñez le dijo que la dejara pasar ante la Real y se la 'comió'.

Unai Simón, ante su momento más complicado en Bilbao
AIOL DIARIO AS

Unai Simón es el portero titular de la Selección. Ha dejado en la reserva a De Gea y Arrizabalaga. La sombra de este último era muy alargada en Bilbao, pero a base de aplomo, el meta alavés consiguió despejarla. Su destino en 2018 era el Elche, como cedido, pero en un curioso movimiento de tierras, Remiro no quiso renovar por el Athletic y empezó a mirar hacia la Real, y Kepa cerró su fichaje al Chelsea. Así que de buenas a primeras, Simón se vio de vuelta en Bilbao y jugando partidos. Y aprovechó la ocasión.

Pero Unai está pagando el peaje de los porteros nuevos en la élite. Está cometiendo fallos impropios de un jugador al que todos los que le conocen definen como muy templado, seguro y sin estridencias. Ya probó el vinagre en junio de 2019. Empezó con mal pie el Europeo Sub-21, que se llevó España. Cometió un error de bulto en el debut de La Rojita ante la anfitriona Italia que finalizó con derrota de los de Luis de la Fuente por 3-1. El encuentro marchaba 1-0 con un golazo de Ceballos, hasta que Chiesa aprovechaba una mala decisión del vitoriano para empatar el duelo. El italiano recortaba muy escorado en el área y engañaba a Simón, haciéndole creer que iba a centrar cuando en realidad iba a disparar. Unai picó y dejó desprotegido el primer palo, por donde terminó pasando el balón. Ese tanto dio vida a los italianos, que El tercer tanto llegó desde el punto de penalti, engañando Pellegrini al meta del Athletic en el lanzamiento. A partir de ahí, le quitó el sitio Sivera.

Pero el jugador de Murgia no es de los que se rinden fácilmente. Peleó con el Athletic hasta llamar la atención de Luis Enrique. No paró hasta lograr la titularidad. Eso sí, ha tenido graves fallos como rojiblanco, que han desatado el debate sobre la identidad del 1 en San Mamés. Por ejemplo, ante el Atlético en el Wanda tuvo una salida alocada que estuvo a punto de costarle un disgusto. En noviembre llegó la cantada ante el Valladolid en Zorrilla, un control del balón con el pie, permitió a Orellana hacer el 1-0 de penalti. Marcos André, en un desvío un tanto forzado del propio meta rojiblanco, hizo el 2-0 a la vuelta del descanso.

Un mes más tarde, ante el Celta en casa, protagonizó otra anchoa, que aprovechó Brais Méndez para centrar a un Aspas solo en el segundo palo y que, además, se vio beneficiado por un rechace del balón en Unai Núñez. Ante el Valencia Unai Simón midió muy mal un balón por alto y Manu Vallejo cabeceó completamente solo en el segundo palo para poner el 2-2. Y el colmo llegó ayer ante la Real en el derbi de Anoeta. Un balón con mucha rosca del ‘diablo’ Roberto López fue cayendo de forma diabólica y el guardameta pensó que iba fuera. Estiró los brazos, pero los encogió a última hora en una idea que le acabó pasando factura. El cuero se coló por la escuadra. El error viene compartido con un compañero, ya que Núñez le grita a su lado: "Fuera, sale, sale, sale...". Y la deja pasar fatídicamente. Antes, con La Roja, cometió un fallo de bulto con España ante Kosovo, saliendo también a por uvas a tres cuartos de campo.

Aunque no está brillante, Simón no es desde luego de los cinco o seis peores de la plantilla este año, porque se están repitiendo muchas pifias individuales en otras demarcaciones. Fallos clamorosos en el caso del 1 que no han minado la confianza de sus últimos entrenadores. "Unai Simón es el puto amo. Estamos a muerte con él. El año pasado nos dio muchísimos puntos y tenemos máxima confianza en él. Es un porterazo", afirmó Garitano cuando empezaron los errores. Y es verdad, sus aciertos dieron muchos puntos el año pasado. Este curso, por ejemplo, ante el Villarreal, estuvo magistral. No había parado ningún penalti con el Athletic en más de dos años, y en diez días a finales de enero y principios de febrero amarró tres, uno a Mata ante el Getafe y dos en la tanda de los cuartos de final de Copa ante el Betis. En el estreno de Marcelino, el Día de Reyes ante el Barça, alternó paradones con fallos de juvenil. “Estamos felices de que Unai Simón e Íñigo Martínez hayan jugado tanto con la Selección, eso significa algo”, certificó Marcelino. Son humanos, cualquiera puede fallar, que se lo digan a Unai López ante el Eibar, pero Unai Simón debe ser fuerte, apretar duro y recapacitar.