ESPANYOL 4 - FUENLABRADA 0

El Espanyol pone la directa

El líder de Segunda arrolla, con doblete de Raúl de Tomás incluido, a un Fuenlabrada que perdió toda condición de 'matagigantes' con la inmolación de Nteka.

Raul de Tomas of RCD Espanyol celebrates
Eric Alonso Getty Images

Ante tradiciones tan vetustas como el fútbol a las cinco y la Semana Santa, se encargó el Espanyol de rememorar en el RCDE Stadium aquellas tardes de Sarrià, como las que auparon a los pericos al anterior ascenso, como aquel 4-0 al Cádiz en 1994 tras haber goleado en Castalia. De un 1-3 Castellón venía también este equipo de Vicente Moreno, que con un novedoso 4-4-2 –Raúl de Tomás y Dimata, juntos– aplastó a todo un ‘matagigantes’ como el Fuenlabrada, que ya no quiere perder más el liderato y que ha puesto la directa de nuevo hacia Primera. Arrollador.

Debieron los azulones –en que solo repetían cinco titulares de su magnífico 4-1 al Mallorca únicamente tres días antes–, alzar la bandera blanca cuando Raúl de Tomás estrelló un balón en el palo en el minuto 5. Pero no se querían rendir. Hasta que Nteka, al cuarto de hora, trató de emular a su compañero Rosic sacando con la mano un balón que pudo haber traspasado la línea de gol. Lo ignoró el árbitro, le aconsejaron revisarlo desde el VAR y decretó penalti y expulsión del francés. No falló el ‘pichichi’ del Espanyol, aunque el meta se estiró bien, y el partido se acabó. Porque los blanquiazules han dado en las últimas jornadas ese clic de ir a buscar el segundo. Y el tercero.

Lejos de resentirse por las bajas de Melendo y Lluís López por COVID-19, o por el otro virus, el FIFA, que afectaba a Pedrosa o Puado, se estiró el Espanyol. Halló Embarba el 2-0 tras un gran pase en profundidad de David López. Y si el extremo está de dulce, lo de Darder es de sombrerazo: se fabricó solito la acción del 3-0, que en las actas se adjudicó Rubén Pulido en propia puerta al tratar de evitarlo. Entretanto, contribuían al espectáculo las diabluras de Melamed.

Como reflejo de su cambio de suerte en apenas tres días, veía el Fuenlabrada cómo Pinchi, su flamante goleador ante el Mallorca, se retiraba lesionado con un gesto en la rodilla que pintaba mal. Y en la reanudación, Iribas pedía el cambio tras tocarse el muslo. El propio Iban Salvador, de vuelta precisamente muy cerca de su L’Hospitalet natal tras su larga convalecencia, amagó con una rotura que por fortuna no fue.

Paralelamente, iba situando ya Moreno un ojo en la visita del domingo a Albacete, y más allá, al reservar tras el descanso a Cabrera, que había visto la quinta amarilla, y al dar minutos y rodaje después a Vadillo, Wu Lei y Vargas. Pero, sobre todo, a Pol Lozano, que regresaba de su lesión. Y lo hacía instantes después de que De Tomás, insaciable, aprovechara una absoluta falta de entendimiento en el área visitante para establecer el 4-0. Suma y sigue en busca del ‘pichichi’ de Segunda en su retorno a la titularidad con un Espanyol que encadena tres goleadas y que quiere regresar a Primera por la puerta grande.