INTERNACIONAL

El 'Lautaro de los 90', de compañero de Ronaldo a ganadero

Sixto Raimundo Peralta llegó al Inter como gran promesa argentina en los 90, pero no tuvo el impacto esperado en Europa, donde solamente se asentó en el Cluj rumano.

0
Peralta celebra un gol con Argentina Sub-20 a Brasil.
ENRIQUE MARCARIAN REUTERS

Sixto Raimundo Peralta (16-09-1979, Comodoro Rivadavia, Argentina) era una rutilante promesa argentina a finales de los noventa, una más de las que por entonces cruzaban prematuramente el charco. En este caso lo hizo para jugar en el Inter en el año 2000, después de haber seducido a los ojeadores tras su paso por Huracán y Lanús. Entonces el Inter era un paraíso para los jugadores sudamericanos, con una plantilla llena de ellos, algunos de los mejores del mundo. No podía haber mejor reclamo para que una estrella en ciernes aceptara mudarse tan pronto a Europa. Su historia, en sus orígenes, recuerda a la que vive hoy Lautaro, aunque parece que la proyección final será muy direrente.

Así lo relata hoy Peralta que tuvo una historia de trotamundos que empezó en Milán. "El Inter te quiere, me dijeron y no lo pensé. 'Zanetti, Recoba, Córdoba, Zamorano te esperan. Y Ronaldo…' Me convencieron rápido e hice las maletas", afirma hoy Sixto Peralta, quien era un centrocampista ofensivo, cuando recuerda la llamada del Inter comparándola a la que hace bien poco recibió Lautaro. Aunque en Italia no le fue tan bien como le está yendo al ahora delantero interista. "Pero no puedo decir que no valió la pena", explica en grandhotelcalciomercato.

Aquel año, el 2000, fue uno difícil para el Inter. Hubo un terremoto. "Cuando llegué sabía muy bien que no tendría mucho espacio. Conocí a Lippi, luego Tardelli se hizo cargo del equipo". El Inter se habían quedado fuera de la Champions y habían perdido la Supercopa contra el Lazio. El inicio de liga tampoco fue bueno y la crisis acabó con el despido de Lippi. Por entonces, pese al mal momento, Peralta destaca el trato recibio por un Zanetti que ya apuntaba a dirigente: "El equipo me había recibido muy bien. Recuerdo que Zanetti me dijo que podía preguntarle cualquier cosa y él estaría allí. Aún no tenía hijos pero ya era paterno: para mí fue realmente especial y siempre le estaré agradecido", afirma Peralta que llegó a disputar tres partidos con la camiseta del Inter. El de la Supercopa, uno en la Copa y otro en la UEFA.

Y ahí se acabó todo el Inter para él. Meses después fue cedido al Torino, en la serie B, donde jugó cuatro partidos y marcó un gol. "Hice mi debut con el Inter en la Supercopa, luego también jugué dos mitades en la Copa de Italia y la Copa de la UEFA. Tres partidos en total, pero seguía siendo un inmaduro", reconoce Peralta, que llegó a un Torino enfrascado en el ascenso y con un cambio de dueño en curso. "El Torino necesitaba personas con experiencia para buscar un ascenso. Logramos ganar el campeonato. La afición, a pesar haber jugado únicamente cuatro partidos, siempre me reconoció. Pero, lamentablemente, salió peor de lo que pensaba", seañala Peralta, que de nuevo hizo las maletas y ya no paró.

Primero se fue a Inglaterra, al Ipswich con el que jugó 22 partidos y marcó tres goles, antes de volver a Racing en Argentina. Fue el trampolín para probarse en México. Santos, Tigres... Hasta que de Racing pasó a River. Muy poca estabilidad y sin continuidad, decidió probar una nueva aventura en Europa y le salió mejor. Peralta llegó a echar raíces en el Cluj rumano, con quien llegó a disputar 132 partidos. Con el club rumano ganó tres ligas, como uno de sus jugadores importantes, y pudo escuchar la sintonía de la Champions. Los últimos coletazos de su carrera fueron en Chile, en Universidad Católica y en Universidad de Concepción.

Tras esa heterogenea carrera, Peralta se convirtió en emprendedor, y ahora es un reputado ganadero. "Ahora me he convertido en emprendedor. Vendo carne que crío en la Patagonia, también jugué baloncesto y tengo una escuela de fútbol para niños de 4-5 años. Debo decir que en mi vida profesional no me he aburrido del todo: he conocido muchos mundos diferentes, muchas personas con las que todavía tengo una relación. Le diría a un joven jugador argentino que aproveche la llamada de Europa de inmediato. Es un viaje difícil, lleno de dificultades, de días felices pero también terribles. Si vive con la ansiedad de obrar mal, no podrá disfrutar de los muchos momentos hermosos que encontrará. Hay que probar, tener ese coraje", sentencia Peralta.