ECUADOR

Alfaro: objetivo Qatar 2022

Gustavo Alfaro tiene una gran meta marcada: llevar a Ecuador al Mundial de Qatar 2022. El seleccionador de la Tricolor se sincera en The Coaches' Voice.

Alfaro: objetivo Qatar 2022

Gustavo Alfaro tiene una gran meta marcada: llevar a Ecuador al Mundial de Qatar 2022. El seleccionador de la Tricolor se ha sincerado en The Coaches' Voice con una emotiva carta en la que repasa toda su trayectoria. Desde aquel niño que soñaba con ser futbolista, hasta ser el técnico de una de las selecciones que mayor futuro tienen en Sudamérica, incluyendo un complicado paso por Boca Juniors. El argentino reflexiona sobre cómo decidió cambiar la Ingeniería Química por el fútbol y cómo ha evolucionado desde entonces.

Sus inicios en el fútbol

"Un día, hablando con el profe Carlos Bilardo, me dijo: 'Mira, ninguna fotocopia por perfecta que sea va a ser igual que el original. Por eso cada uno es como es y busca su propio camino'. El mío empezó cuando tenía 28 años, después de dejar la carrera de Ingeniera Química a falta de diez materias para el título. La decisión fue muy difícil de entender por mis padres. Años antes había llegado a un acuerdo con ellos para pausar mis estudios y dedicarme al fútbol por completo", explica.

La trayectoria de Alfaro como jugador apenas duró tres años y medio y nunca consiguió debutar en Primera División, objetivo que se marcó cuando inició su etapa de entrenador. Pasaron 10 años hasta que pudo hacerlo. Fue en 2003 con Quilmes, equipo con el que en la temporada siguiente realizó la mejor campaña de un equipo recién ascendido en la historia de los torneos cortos.

Experto en resolver crisis en Argentina

"En Argentina siempre me han tocado equipos en situaciones de crisis, pero creo que el tema está en cómo resolverlas y de qué manera uno puede poner de pie a un equipo. Cuando venían los dirigentes les decía: 'Si ustedes han venido a contratarme para salvarlos del descenso, no me contraten. Yo quiero pelear un campeonato, copas internacionales", cuenta. Y así fue en sus primeras experiencias. En 2006, cogió las riendas de un Arsenal de Sarandí que coqueteaba con el descenso y lo llevó a ser campeón de la Copa Sudamericana 2007, firmando la mejor campaña de la historia del equipo.

Su etapa en Boca Juniors

Alfaro asumió como técnico de Boca en 2019 y a pesar de que durante su ciclo el conjunto xeneize logró unos registros defensivos espectaculares, sólo pudo obtener la Supercopa Argentina tras ganar a Rosario Central en los penales. La eliminación de la Copa Libertadores a manos de River Plate puso en duda su continuidad y en diciembre de ese mismo año abandonó la institución. Su salida de Boca hizo reflexionar a un Alfaro que decidió afrontar nuevos retos fuera de su país.

"Siempre digo que el recorrido de un entrenador es como una botella. Si superas los objetivos, como ocurrió con Arsenal, subes hasta llegar a Boca Juniors, al cuello de la botella. Un momento decisivo, porque si consigues superar ese cuello de botella, es como que se abre un mundo entero de posibilidades. Por eso, después de dirigir a Boca, sentí que lo que tenía que hacer en Argentina estaba cumplido", afirma.

"En ese tiempo de espera y de evaluar diferentes opciones, llegó la oportunidad de Ecuador. Dirigir una selección, un reto que siempre me había hecho cuestionarme mi capacidad como entrenador", sigue.

El sueño del Mundial 2022

A pesar de que Alfaro todavía no ha participado en ningún mundial como técnico, sí lo ha hecho como comentarista. El 'Lechuga' trabajó para una televisión de Colombia desde Alemania 2006 a Rusia 2018 y ahora quiere sumar su cuarto mundial, esta vez desde el banquillo. "Durante ese tiempo siempre me hacía las mismas preguntas: '¿Por qué yo no estoy ahí? ¿Qué me falta para dirigir en un Mundial?", reconoce Alfaro.

El argentino reflexiona sobre todo lo que supone ser seleccionador. "En una selección tienes la opción de elegir a los jugadores que consideres oportunos en cada convocatoria, pero obviamente siempre teniendo en cuenta que también están los que mejor trayectoria han tenido y los que han conquistado cosas. Entonces, para trabajar con ese perfil de jugadores creo que uno tiene que estar acostumbrado a ese tipo de escenario. Además de llevar bien la exposición en los medios. A mí el hecho de haber dirigido a Boca Juniors el año anterior, en 2019, me dio la posibilidad de tener un escenario muy cercano a todo esto, porque dirigir a Boca es como dirigir una selección. Nada más que todos los días", explica.

"Uno sabe que después del presidente de la nación, el seleccionador es una de las personas más escuchadas, pero eso no quiere decir que tenga razón o que lo que uno diga sea consistente. Y después está, con letras mayúsculas, todo lo que representa ponerse al frente de una selección. Porque cuando uno llega a un país le dicen: 'Le transferimos la ilusión de un país", dice.

"Eso sí, cuando el éxito no llega o no se presenta, tienes que asumir que el único responsable en ese tipo de situaciones eres tú: el entrenador. Entonces, mi misión en los Mundiales, más allá de comentar partidos y circunstancias del torneo, era observar las decisiones y resoluciones de los entrenadores. Ponerme en su cabeza para ver por qué planteaban en un partido, por qué tomaban determinadas decisiones, la relación con los jugadores… Y con un nuevo sueño en el horizonte: Qatar 2022. Mi primer Mundial como seleccionador", finaliza.