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¿Qué fue de Samir Nasri?

El francés militó gran parte de su carrera en la Premier League donde se vio su mejor versión. El Anderlecht fue su última gran aventura como profesional.

¿Qué fue de Samir Nasri?
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Francia y Argelia vieron crecer a un niño que soñaba con ser jugador de fútbol. Un 26 de junio de 1987 nació Samir Nasri en un ambiente humilde y con pocos recursos aunque en el seno de una familia fuerte y unida. Sus abuelos, tíos, padres y demás familiares siempre estaban juntos. El joven francés creció con un balón a su lado y tardó muy poco en mostrar su alocada personalidad. Siempre fue su seña de identidad. Al igual que su talento con la pelota, que le acompañó hasta su entrada en la academia del Marsella. Su primera andadura en la élite no tardaría en llegar.

Marsella

Samir Nasri era uno de los jugadores más jóvenes de la academia del club francés. Un 'demonio' como se llegó a etiquetar él mismo, pero en esa etapa se construyó los cimientos de lo que vendría años más tarde. La disciplina llegó a su vida donde pasó de entrenar dos días por semana a hacerlo todos los días. Su explosión como jugador no se hizo de rogar y con 17 años debutó en el primer equipo.  El 12 de septiembre de 2004 frente al FC Sochaux se vieron los primeros veinte minutos de Nasri con la camiseta del Marsella. Esa temporada, el equipo del sur de Francia tuvo dos entrenadores: Jose Anigo y Philippe Troussier. Su primer gol lo logró frente al Lille el 11 de enero de 2005. Steve Marlet robó el esférico en la frontal y se la puso a placer a Nasri, que solo tuvo que empujarlo al fondo de la red.

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La prensa francesa siguió de cerca su progresión como jugador y no tardó en ponerle la etiqueta de "Nuevo Zidane". Palabras mayores. En aquel momento, Nasri llegó a jugar de extremo izquierdo, mediapunta e interior derecho. Con el paso de los años ya veríamos a un mediapunta más talentoso y completo. En su primera temporada disputó 24 partidos con un gol y una asistencia en su casillero personal. Dos años más tarde llegó un punto de inflexión en su carrera, las lesiones. Un momento difícil para él, pero que superó con esfuerzo y, especialmente, gracias a su carácter. Él se recuperó y volvió a demostrar su valía como jugador. 166 partidos en cuatro temporadas, 12 goles y 29 asistencias con el Olympique de Marsella le valieron para despetar el interés de un compatriota suyo.

Arsenal

Arsène Wenger era un buen conocedor del fútbol francés donde pescó a muy buenos jugadores para formar parte del Arsenal. Vieira, Pires, Petit, Anelka, entre otros. El alsaciano no perdió la oportunidad para incorporar a Samir Nasri a sus filas en el verano de 2008. Hleb fue traspasado al Barcelona y su puesto en el once lo ocupó la nueva joya Gunner. En su primera aparición consiguió anotar el gol de la victoria contra West Bromwich Albion el 16 de agosto de 2008. El Emirates enloqueció aquella tarde con su nuevo ojito derecho.

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Su mejor gol fue en una noche de Champions contra el Oporto. Nasri arrancó pegado en la banda derecha rodeado de tres jugadores rivales que le acompañaron durante la ejecución de la jugada sin poder arrebatarle el balón de sus pies hasta que la red se apropió de él. Ese tanto fue uno de los mejores del año. En sus tres temporadas jugó 125 encuentros donde anotó 27 goles y repartió 16 asistencias.

Manchester City

El centrocampista cambió Londres por Manchester para llenar sus vitrinas de trofeos. Lo que no consiguió con la camiseta del Arsenal lo haría con la del Manchester City. Dos Premier League, una Community Shield y dos Copas de la Liga en sus cuatro temporadas como Citizen. Nasri presenció con sus propios ojos el gol más importante del club de los últimos 50 años, el de Kun Agüero en los últimos compases del encuentro ante el QPR. Un tanto que elevó a la gloria al City al conquistar su primera Premier League.

Sin embargo, su desidia y rebeldía con el balón fueron cada vez más constantes sobre el césped del Etihad Stadium. Su presencia fue disminuyendo poco a poco, al igual que sus cifras goleadoras y de asistencias. La lesión en el muslo también provocó que se perdiese más de 21 un encuentros en la temporada 2015/2016. La llegada de Pep Guardiola al banquillo provocó la marcha de Nasri al Sevilla en calidad de cedido. El francés dejó 27 tantos y 40 asistencias en 176 partidos.

Sevilla

Sampaoli pidió a la dirección deportiva del club hispalense la contratación de Nasri. "'Ven a nuestro equipo; puedes beber, ir a discotecas, hacer lo que quieras, te cubriré la espalda. Todo lo que te pido es que juegues bien en el campo el fin de semana'", llegó a decir el francés sobre el mensaje que le transmitió el técnico argentino para que se decantase por venir a LaLiga.

Durante su etapa en Sevilla, Nasri se sometió a un tratamiento vitamínico intravenoso en Estados Unidos, una sustancia prohibida por el Código de la Agencia Mundial Antidopaje. Sin embargo, la sanción de la UEFA llegó un año más tarde. Antes, abandonó la capital de Andalucía con 3 goles y 3 asistencias en 30 partidos como sevillista.

Antalyaspor

Su etapa en Turquía solo duró 8 partidos donde anotó 2 goles y dio una asistencia. El Antalyaspor negoció la rescisión del contrato del centrocampista francés por su bajo rendimiento en el campo y por su controvertido carácter. A sus 30 años se quedaba sin equipo y con una sanción a la vuelta de la esquina. Finalmente, la UEFA le sancionó con 18 meses y sin poder jugar hasta el 1 de enero de 2019. Otro episodio negativo en su carrera como profesional.

West Ham y Anderlecht

Samir Nasri decidió volver al fútbol inglés con el objetivo de recuperar aquel nivel que mostró en el Arsenal y en sus primeros años con el Manchester City. El francés cumplió con la sanción de la UEFA y en enero de 2019 firmó un contrato con el West Ham para lo que restaba de temporada. Manuel Pellegrini intentó recuperar al francés para la causa, pero ya era demasiado tarde. Su etapa en Londres se consumió con solo seis participaciones en seis meses.

Vicent Kompany compartió banquillo con Nasri en el Manchester City y, por eso, no dudó en llamarle para que fichase por el Anderlecht. "Tenía ganas de seguir en Europa, en un proyecto interesante y diferente para mí. El dinero no es la motivación, sino el proyecto deportivo, el hecho de trabajar con un amigo", declaró en su presentación con el conjunto belga.

Su ciclo en Bélgica estuvo marcado por su desaparición durante el confinamiento, según informó el diario belga La Dernièr Heure. Nasri estuvo en Dubai y no siguió los entrenamientos que se le asignaron. A sus 33 años se quedó sin club el verano pasado tras desvincularse del Anderlecht. El que fuese el 'Nuevo Zidane' se quedó en el camino y no se supó más de aquella etiqueta que consiguió durante su primos años en el Olympique de Marsella. Nasri pudo ser uno de los grandes 'DIEZ' del fútbol, pero su fuerte carácter y falta de profesionalidad le relevó a las sombras de la élite europea.