REAL VALLADOLID

Sergio González sobrevive a su bestia negra

La derrota del viernes no fue la primera contra el Huesca. Ronaldo aboga en Brasil por evitar su destitución para no generar "pérdidas".

Sergio González sobrevive a su bestia negra
Octavio Passos Getty Images

La dura derrota del Real Valladolid del viernes vino a evidenciar que el Huesca es una de las bestias negras de Sergio González. Aunque su historia frente a los oscenses comenzó con una victoria en el primer curso posterior al ascenso, todo lo que le ha venido después ha sido esquivo, desde el partido de vuelta de aquella 2018-19 hasta lo acontecido en la última jornada.

Un doloroso 4-0 en El Alcoraz comenzó una serie de tres encuentros funestos, continuada con la remontada de la primera vuelta, cuando el cuadro azulgrana remontó en cuatro minutos un 0-2 que dilapidó lo que pudo haber sido el primer triunfo del curso. Mientras, el 1-3 del viernes, definido por el propio Sergio como su "peor partido como entrenador", abrió una herida ya profunda.

Y es que aunque el Real Valladolid todavía no está en descenso (podría entrar en función de lo que hagan Osasuna y Alavés), los signos de agotamiento fueron importantes en una pobre actuación de los blanquivioletas, que solamente han sido capaces de ganar dos partidos de los once que han disputado en Liga en Zorrilla y que encajaron siete goles como locales en 72 horas.

No obstante, todo parece indicar que se sentará en el banquillo de Mendizorroza la próxima semana, en vistas de las declaraciones realizadas por Ronaldo Nazário en la previa de la final de la Copa Libertadores. Según recoge EFE, el presidente explicó que "cambiar de entrenador y traer otro para pagar dos veces" no entra en sus "cuentas".

Junto a ello, verbalizó el deseo de "no tener que hacer ese tiempo de cambios durante el campeonato", al tiempo que afirmó que, para él, no "resuelven" los problemas y generan "pérdidas". En estas declaraciones, realizadas antes del tropiezo frente al Huesca, añadió también que "en Valladolid la presión es menos potente" que en Brasil. Esta, no obstante, se ha venido acrecentando en las redes sociales en las últimas horas, no de manera unánime, pero sí definitoria del malestar de un sector de la afición blanquivioleta.