Unión contra desolación, las actitudes antes de la prórroga
El tanto de Asier Villalibre en el 89' mandaba la final al tiempo extra. 30 minutos que afrontarían con unos ánimos muy diferentes Barcelona y Athletic.

Una imagen vale más que mil palabras. Un dicho que cobra especial importancia al echar un vistazo al cuadro previo al comienzo de la prórroga entre el Barcelona y el Athletic. Los blaugrana se veían supercampeones de España cuando en el minuto 89 Asier Villalibre rematada con el corazón una falta lateral con visos de última bala. El Búfalo acertó. Gil Manzano pitó el final poco después y en la charla previa al tiempo extra se pudieron ver dos equipos muy diferentes en lo que a estado anímico se refiere.
El Athletic al completo, con la adrenalina por las nubes, se abrazaba en conjunto. Mientras que el Barça, todavía noqueado por el golpetazo final, esperaba que el juego se reanudase con los brazos en jarra y esparcidos por el campo. Esta imagen captada por las cámaras de #Vamos momentos previos al comienzo de la media hora final habla por sí sola.
Embestida final
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Ya en el tiempo añadido, Iñaki Williams se encargó de convertir en realidad la ilusión de la instantánea con un golpeo sublime que suponía el 2-3 final. El conjunto blaugrana se encontró con un jarro de agua congelada cuando aún no se había recuperado del mazazo de Villalibre y no pudo revertir una final que terminó teñida de rojiblanco y con Messi como protagonista inesperado por su expulsión a última hora.
Los leones se alzaron con su tercera Supercopa y Marcelino sellaba uno de los encajes más rápidos y exitosos que se recuerdan. En 14 días logró convertir un equipo deprimido en el grupo que se abrazó unido para ganar a Madrid y Barça. Como decimos, una imagen que vale más que todas estas palabras.





