SUPERCOPA

El alcalde de Bilbao llama a la responsabilidad ante la final

No habrá celebraciones de ningún tipo ni aquellos desplazamientos en masa de las últimas grandes citas del Athletic. El domingo a las 21:00, la hora del partido ante el Barça, todo se vivirá en casa.

El alcalde de Bilbao llama a la responsabilidad ante la final
VINCENT WEST REUTERS

Bilbao vivirá una final atípica el domingo. Al menos, es una válvula de escape tras un año funesto. El equipo permanece encerrado en una burbuja entre Málaga y Sevilla y la afición, que habitualmente se desplazaba en masa en partidos como el de este fin de semana en La Cartuja, se tendrá que quedar en casa. El alcalde Aburto ha llamado esta mañana a apoyar al Athletic desde casa, a ser prudentes y "respetar las normas de prevención". "Tenemos que actuar todos con responsabilidad porque nos seguimos jugando todos la salud", ha remarcado el primer edil. Calificó la victoria sobre el Real Madrid como "una ventana abierta a la ilusión, aire fresco y  esperanza".

"Que el Athletic juegue una final seis años después es una gran oportunidad, queremos animar a que llenemos nuestras terrazas y ventanas de banderas del Athletic", continuó Aburto, quien se ha dirigido al presidente rojiblanco Elizegi "y le he trasladado que les esperamos con la copa, sabemos que es muy difícil, pero los retos en Bilbao están para llevarlos adelante, trataremos de animar para que esa dificultad se transforme en una alegría inmensa". Josu Erkoreka, consejero de Seguridad, ha sido igual de claro: "Queremos hacer un llamamiento a la población para que no relaje las medidas preventivas y sepa conciliar la posible celebración con el respeto a las medidas de salud implantadas".

El equipo ha sido alentado por grupos muy reducidos de seguidores rojiblancos y a distancia en Málaga, donde no aparecía desde 2018, por culpa del descenso blanquiazul. Los establecimientos hosteleros cierran pronto en Bilbao por la pandemia y en la capital vizcaína no hay ni un vestigio de la alegría por el equipo, que se concentra en las casas. El equipo bilbaíno está ante el octavo partido por un título en los últimos once años, y de las últimas diez finales, ocho han sido ante el Barça.

La ciudad del Guggenheim sigue pendiente de dos citas futbolísticas: la final de Copa ante la Real y la Eurocopa. La primera se aplazó a la espera de contar con público, algo que cada vez se ve más utópico. Y la segunda está pendiente de los movimientos que pueda haber por Europa en verano. La ciudad puso mucho empeño y grandes inversiones por esa cita, en la que iba a ser sede de España en la primera fase.