BARCELONA-FRENCVAROS

Rebrov: "Messi es el mejor, pero solamente en ataque"

El entrenador del Ferencvaros charla para AS de su visita al Camp Nou, donde en los 90 vivió un 0-4 con el Dinamo: "Figo me dijo que les habíamos destruido".

Sergie Rebrov.
Twitter Ferencvaros.

En los 90, Sergie Rebrov (Ucrania, 1974) formó una temible delantera con Andryi Shevchenko con el Dinamo de Kiev, que destrozó al Barcelona en la Champions de la campaña 1997-98: el 0-4 en el Camp Nou es una de las noches más negras del club azulgrana en su estadio. Ahora, aterriza de nuevo pero como entrenador del Ferencvaros. En su carrera profesional marcó 219 goles y ahora promedia un 66% de partidos ganados como técnico, tanto en el Dinamo como ahora en el equipo húngaro. Atiende a AS desde Budapest.

¿Qué fue lo primero que le vino a la cabeza cuando vio que les había tocado el Barcelona?

Estoy muy orgulloso por mi equipo, porque jugar contra el Barcelona es algo bonito. Yo lo viví hace unos 25 años y es una experiencia para toda la vida. Y este año nos ha tocado también la Juventus. Son recuerdos que perdurarán y tienen que disfrutarlo al máximo.

Ese Dinamo de Kiev que pisó dos veces el Camp Nou con sensaciones contradictorias.

Nosotros ganamos partidos, también perdimos, pero todos son top en mi carrera. Siempre los recuerdas y los explicas. En 1993 le ganamos al gran Barcelona 3-1, pero luego ellos nos metieron 4-1 en su estadio en la vuelta. Para nosotros todo era nuevo. Cuando llegamos al Camp Nou no nos creíamos las dimensiones. Fue una experiencia difícil jugar ese partido. Luego, el siguiente, en la 97-98 fue diferente. Teníamos más bagaje y confianza. Ganamos 0-4. Recuerdo después del encuentro que hablé con Figo y me dijo que les habíamos destruido. No les dejamos controlar el balón, tuvimos muchas oportunidades y fue un gran momento para nosotros y para todo el fútbol ucranio.

Les eliminó el Bayern de Munich en semifinales. ¿Pensaron en que esa Champions podía ser suya?

Siempre pensamos en eso. Mi trabajo es pensar que ganaré siempre. También en el Camp Nou pienso que ganaré. Lo que pasa es que en el fútbol de ese nivel es difícil esperar algo, o darlo por seguro. Ganamos a un gran equipo pero luego otro nos elimina. Es el fútbol.

Usted y Shevchenko formaban una delantera temible. ¿Por qué se entendían tan bien?

Nosotros jugamos mucho juntos, nos dábamos asistencias, metíamos goles… Creo que nos comunicábamos bien, y en los vídeos se aprecia ese entendimiento. Disfrutamos juntos, vivimos tiempos difíciles y queríamos reivindicarnos y mejora cada día. Esa es la razón de nuestro rendimiento.

¿Y cómo fue ese proceso hasta convertirse en profesional?

El deporte siempre supuso una vía de escape y un divertimento. Cuando yo era niño, los mayores estaban en el ejército o trabajando muy duro. Yo jugué a voleibol y baloncesto, además del fútbol. Eso fue lo que me dio las ganas de mejorar cada día, incluso antes de ser profesional. Querer siempre ser mejor, vivir mejor. Y esa es la mentalidad que quiere tener ahora, y que también los técnicos españoles tienen con sus equipos.

¿Qué influencia tuvo Lobanovsky, padre de aquel Dinamo, en su carrera?

Todos los jugadores de la antigua Unión Soviética, como Bielorrusia o Georgia, querían jugar en el Dinamo. Estábamos en una situación privilegiada desde que llegó Lobanovsky. La condición física era importante, pero él empezó a darnos confianza, crecimos en la Champions. En cada posición hubo una dura competencia, queríamos ser mejores y jugar contra los grandes. Eso pasa en todos los equipos. Seguro que también en el Barcelona, y quizás no hablo del caso de Messi, pero la competencia te ayuda a ser mejor. Y a nosotros nos ayudó, porque nos convertimos en un equipo ganador.

Ya que ha hablado de Messi, ¿para usted es el mejor de todos los tiempos?

Le explicaré una historia. Cuando fui a entrenar a Arabia, en mi segundo partido ganamos 6-0. Y los periodistas me preguntaban que por qué me gustaba ese fútbol tan aburrido de tantos pases y solo ataque. Creo que el fútbol no es solo ataque, la gente quiere cosas especiales, en los dos sentidos. Messi es el mejor jugador de ataque. Pero en el Barcelona hay compañeros que han compensado su parte defensiva. De acuerdo, es Messi, y el Barcelona es otro nivel y todos lo aceptan, pero en nuestro equipo todos los jugadores deben trabajar duro defensivamente.

Pero usted también defiende esas ideas del ataque. ¿El fútbol español le inspira?

Desde que empecé mi carrera siempre tuve ayudantes españoles. Respeto mucho el fútbol español, su conocimiento, y creo que es de gran ayuda porque todos ellos quieren tener el balón, se preguntan los porqués, cuando lo pierden quieren recuperarlo con intensidad. Ese es el fútbol moderno. Sigo a entrenadores como Guardiola o Klopp. Quiero ser un entrenador que se basa en el balón, en la intensidad… Quiero que mis equipos sean así.

¿Y puede implantar esas ideas con el nivel que hay en Hungría?              

El problema de Hungría está en el nivel de la Liga. Los jugadores húngaros tienen una buena calidad pero cuando destacan se van rápidamente a otras ligas, como la alemana o la austriaca. Me gustaría hacer lo que hizo Lobanovsky con nosotros pero en Hungría, y poco a poco estamos sacando canteranos o jugadores jóvenes, pero nos falta esa competitividad por posiciones. Es difícil llegar a ese nivel, aunque estamos intentando cambiar esa mentalidad y retener el talento.

Pero en Hungría ustedes tienen una posición dominante…

Ferencvaros es el mejor club de Hungría. Pero llevaba 25 años sin jugar Champions y otros tantos sin ir a la Europa League. Nosotros hemos conseguido ambas cosas recientemente, y es bueno para el fútbol húngaro. Este deporte es muy popular en Hungría y siempre tenemos el estadio lleno, aunque ahora por la COVID-19 todo se ha deslucido.

El 0-4 del Dinamo.