INTERNACIONAL

Un árbitro será sometido al detector de mentiras en Rusia

Vasily Kazrtsev, que dirigió el Spartak-Sochi, pasará la prueba tras las quejas del presidente del Spartak, amigo de Putin, por un penalti en contra decidido por el VAR.

Un árbitro será sometido al detector de mentiras en Rusia

Tras el VAR, en Rusia han dado un paso más en la lucha por evitar los presuntos errores arbitrales. Si tras la revisión de las jugadas más polémicas con el videoarbitraje, siguen quedando dudas, en Rusia han dado un paso más: el uso del detector de mentiras para demostrar la honestidad arbitral.

Ha sucedido en la segunda jornada de la liga rusa. Vasily Kazartsev, el colegiado que dirigió el pasado 9 de agosto el partido entre el Spartak Moscú y el Sochi, se arriesga a ser inhabilitado, si el temido polígrafo dictamina que Kazartsev actuó de mala fe al pitar el dudoso penalti que dio el empate (2-2) al Sochi en casa del Spartak, según desvela el Corriere della Sera. No es la primera vez que se utiliza el polígrafo en el fútbol ruso. Según asegura el periódico italiano ya se empleó para descubrir a empleados "traidores" de la federación.

Quien se ha atrevido a dar un paso más, pidiendo que tanto el colegiado como al asistente del VAR, Alexei Eskov, sean sometidos al polígrafo, ha sido el presidente del Spartak, Leodin Fedun, magnate del gas en Rusia y amigo del presidente Putin, quien tras el encuentro amenazó con retirar al equipo de la competición. Una petición que ha aceptado el presidente de la federación rusa de fútbol, Alexander Dyukov y que llevará a que la prueba solicitada se realice esta misma semana. De momento y hasta entonces, el árbitro del encuentro, Vasily Kazartsev, ha sido suspendido... a la espera de lo que dictamine el polígrafo.

La jugada polémica sucedió en el minuto 88. El Spartak ganaba por 2-1 tras haber marcado los dos goles en los 10 primeros minutos del encuentro. El Sochi, había acortado distancias en el minuto 40. A dos minutos para el final se produjo el polémico penalti: una acción entre Nemchenco, el defensa del Spartak, y Gigot, delantero del Socchi. Los argumentos del Spartak se basan en que Gigot lanzó su disparo (desviado) mucho antes del contacto con el defensor. La jugada acabó con cuatro tarjetas amarillas para los futbolistas del Spartak. Pero lo que terminó de enfadar al equipo moscovita fue que el árbitro no revisara las imágenes del VAR. Una acción que desató la ira del presidente del Spartak, que solo se convencerá de la inocencia del árbitro si así lo dictamina el polígrafo.