SEVILLA

Navas y Banega, Puerta y Reyes: el abrazo que resume al Sevilla

El 16 y el 10 se fundieron tras llegar a otra final europea. Dos dorsales míticos y el símbolo de la reconversión de un club que ha sufrido y disfrutado muchísimo estos 14 años.

Los jugadores del Sevilla Jesús Navas y Éver Banega se fundieron en un abrazo tras ganar al United. Llevaban los dorsales de Antonio Puerta y Reyes.
SFC / Alex Cobreti

Emoción, emociones desatadas con el final de la semifinal en Colonia. Jesús Navas rompió a llorar de alegría, desconsolado. Le jalearon sus compañeros en el vestuario, le consoló el brasileño Fernando, que en unos meses ha ganado hechuras y ascendencia de capitán. Le compadeció, en la alegría y tal vez en algunos recuerdos más amargos, Éver Banega, que está regalando momentos sublimes en estos sus últimos días como sevillista, antes de marcharse a Arabia Saudi.

Casta, coraje, esfuerzo, fútbol de muchos quilates en una sola foto. La imagen de Jesús y Éver fundidos en un abrazo sobre la hierba del RheinEnergieStadion simboliza el corazón repleto de pasiones que ha latido en el sevillismo durante unos vertiginosos 14 años. Navas viste el 16 de Antonio Puerta y Banega, el 10 de José Antonio Reyes. El fallecimiento de los dos talentosos canteranos fue el tristísimo contrapunto a una epopeya futbolística que ha cambiado la historia del Sevilla en ese suspiro vital durante el que no han llegado a transcurrir ni siquiera tres lustros.

14 años de títulos (va a por el décimo, el viernes), de finales (seis de Europa League, seis Supercopas continentales, cuatro de Copa, cuatro Supercopas nacionales...); de altibajos institucionales, con José María del Nido como ideólogo antes de caer a los infiernos por culpa de la justicia, con José Castro después y ahora como tranquilo presidente de la transición. Con Monchi camino de Roma y de vuelta ahora a su casa para volver a llenar de ilusión el Sánchez Pizjuán.

14 años de ambición sin fin que han transformado un club mediocre en uno grande a todas luces, al que ya conocen y temen en Europa, que va a jugar en este siglo tantas finales continentales como cualquier otro equipo español, 12. Puerta y Reyes, seguro, se dieron también un abrazo sonriendo y llorando de felicidad, mientras pasean con orgullo su sevillismo en ese lugar en el que estén juntos.