REAL SOCIEDAD

Zubimendi, la única buena noticia de la triste vuelta de la Real 

El centrocampista sorprende a todos por su madurez en la medular de la Real Sociedad en su estreno como titular en Primera.

Zubimendi, la única buena noticia de la triste vuelta de la Real 
ANDER GILLENEA AFP

Martín Zubimendi (Donostia, 2-2-1999) ha llegado a Primera división para quedarse. El centrocampista donostiarra puede ser de lo único positivo en la Real Sociedad en este regreso a la competición en el que apenas ha logrado sacar un punto de los doce que ha tenido en juego. Jugó en la segunda parte contra el Real Madrid cuajando una buena actuación, no dejándose impresionar ante la plaga de estrellas que tenía enfrente. Y fue titular por primera vez en Primera contra el Celta, ante el que fue uno de los destacados de la Real Sociedad, que volvió a naufragar de forma estrepitosa. El donostiarra se salvó de la quema.

Lo que más ha impresionado de Zubimendi en estos minutos de calidad que ha tenido en el primer equipo de la Real Sociedad es su personalidad. Ante las bajas de Ander Guevara, Luca Sangalli y el capitán Asier Illarramendi, Imanol Alguacil le dio la alternativa con valentía ante el Celta para dar descanso a Igor Zubeldia, el único que le queda en condiciones en la plantilla realista para jugar por delante de la defensa. Y el donostiarra respondió con creces a la confianza de un entrenador que le conoce muy bien, porque con él dio sus primeros pasos en el filial realista, donde es ya una referencia del equipo entrenado por Xabi Alonso, que lo ha convertido en uno de sus jugadores más utilizados en esta última temporada.

Pero Zubimendi podría no volver al filial, porque cuando le han dado la oportunidad, ha derribado la puerta del primer equipo con una fuerza inusitada. "Este se veía que iba a llegar", dijo fuera de micrófono tras su buen partido contra el Celta una voz autorizada de Zubieta que ha trabajado con el donostiarra en la cantera. Se veía, y se vio contra el Celta. Es otro jugador más de la cantera que oposita al puesto de pivote del primer equipo, igual que Ion Guridi, que también ha hecho una gran campaña en el Mirandés cedido por la Real. Habrá overboking en ese puesto la próxima pretemporada, y habrá que tomar decisiones.

El donostiarra vive en el barrio de Gros y llegó a la cantera de la Real Sociedad en 2011, cuando estaba en el infaltil txiki. Desde entonces ha desarrollado toda su formación en Zubieta, y con su 1,80 de altura y capacidad para distribuir rápidamente el juego, ha ido quemando etapas de crecimiento hasta llegar al primer equipo. En el filial es un jugador capaz de bajar a recibir en defensa como de tener llegada a la portería, algo que demostró contra el Celta, comportándose con una personalidad inusual en un chaval que juega titular en Primera por primera vez. Estuvo muy seguro en el pase, perdiendo pocos balones, distribuyó con acierto, tuvo energía en defensa y hasta dispuso de una opción para chutar desde la frontal. Es cierto que son sólo unos primeros pasos en Primera y que todas esas buenas sensaciones debe confirmarlas, pero en medio de la depresión que rodea a la Real estos días, bueno es este caramelo que llevarse a la boca.