MEMORIAS DE SUDÁFRICA

Desplante a Domenech negándose a entrenar

La plantilla de la selección francesa no quiso entrenar después de conocer la expulsión de Anelka de la concentración. Zidane fue el señalado de orquestar esa revolución.

Domenech le enseña a la prensa la carta de los jugadores.
FRANCK FIFE AFP

Eran las 16:00 cuando, en el campo de entrenamiento Field of dreams de Knysna, los jugadores de Francia se plantaron. Mientras algunos jugadores atendían a los aficionados, a unos metros de allí eran Patrice Evra y Robert Ruverne, preparador físico, los que discutían abiertamente. Se rumoreó que Evra le recriminaba a Ruverne ser el topo de aquella concentración, aunque ambos terminaron desmintiéndolo. Domenech tuvo que intervenir para separarlos y, molestó por la actitud del lateral izquierdo, tiró su silbato y abandonó el campo. Tras discutirlo, Domenech bajó del autobús con una carta de sus jugadores en la que manifestaban su malestar por la decisión de expulsar a Anelka e indicaban que no querían entrenar. El autobús puso rumbo de vuelta al hotel sin el seleccionador.

El director delegado de la Federación Francesa, Jean-Louis Valentin, no aguantó más: "Los jugadores no quieren entrenarse. Es una vergüenza. Me vuelvo a París a dimitir". El asunto llegó hasta el presidente de la república, Nicolas Sarkozy, quien ordenó a su ministra de Salud y Deporte, Roselyne Bachelot, que encontrase una solución al conflicto para salvar la bochornosa imagen que estaba dando Francia al mundo entero.

Ribéry, una de las estrellas de aquella selección, interrumpió una entrevista en directo a Domenech de la televisión francesa para decir, al borde de las lágrimas: "Todo el mundo se ríe de nosotros". "La selección es un honor, un sueño de niños, pero desde la Eurocopa de 2008 no hay más que problemas”, indicó el jugador del Bayern, que terminó: "Desde hace días pasamos momentos difíciles. Estamos sufriendo. Esto ha explotado. Francia está sufriendo. Lo digo con el corazón. Estoy sufriendo".

Zidane, señalado

En su página de internet, el diario Libération aseguraba que Zidane habló con Evra, Ribéry, Henry y Gallas para cambiar el esquema y hacer un par de cambios en el once. Domenech aceptó esta propuesta hasta que supo que procedía de Zizou, cuando entró en cólera y cambió radicalmente de opinión.

"Lo que han hecho los jugadores ha sido una aberración y una imbecilidad. No sé qué equipo alinearé en estas condiciones. Pero lo que sí es seguro es que siempre he sido yo el que ha hecho la alineación", diría en la previa del partido ante Sudáfrica, el último de la fase de grupos.

Días más tarde, Zidane, en un acto publicitario, se defendió. "Yo no soy el revolucionario, no estoy dentro del equipo. No me metí en cuestiones tácticas cuando jugaba ni lo voy a hacer ahora. Jamás he dicho quién debe jugar y cosas así. Estoy fuera, el que diga que mando en el equipo es un mentiroso", dijo en una entrevista en la que, cabe recordar de forma anecdótica, que fue tajante en su respuesta "no, no me veo como entrenador".

En la mencionada entrevista que interrumpió Ribéry, el francés aprovechó para negar esta supuesta reunión con Zidane y la orden del exfutbolista. También desmintió que existiese un enfrentamiento entre él y Yohann Gourcuff.