Memorias de Sudáfrica | El Personaje

Kaká vive su peor pesadilla

La estrella de Brasil en Sudáfrica llegó al Mundial tocado de la rodilla y la cadera y nunca logró recuperarse del calvario de las lesiones en el resto de su carrera.

Kaká y Dani Alves, tras la eliminación de Brasil ante Holanda en el Mundial de Sudáfrica 2010.
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Recordar el Mundial de Sudáfrica para Kaká no es algo sencillo: "Hubo un día que entré en el autobús después del entrenamiento y me desplomé a llorar. 'Se acabó, no puedo más', decía. Pero mis compañeros se volcaron a mí alrededor y me calmaron. Sólo los que estábamos ahí saben el sacrificio que fue para mí jugar aquel Mundial".

Kaká llegó a Sudáfrica como la superestrella de Brasil y el único '10' puro en la tan cuestionada plantilla formada por Dunga para el torneo. La ausencia de Neymar y Ganso, dos muchachos que en aquel momento encantaban a todo Sudamérica con un Santos imparable le pasó factura al entrenador, que viajó al torneo en guerra con la prensa y la afición. Nunca la amarelinha llegó a un Mundial tan aislada. No había acceso a nadie que no fuera de la CBF y las ruedas de prensa del míster eran siempre fuego ardiente, con una tensión constante entre él y los reporteros brasileños.

En el medio del huracán estaba Kaká. El mediapunta había llegado un año antes al Real Madrid tras ganar el Balón de Oro como futbolista del Milán. Pero la temporada 2009-10 fue decepcionante para los merengues, que terminaron subcampeones de la liga y fueron eliminados en los dieciseisavos de la Copa del Rey y octavos de la Champions.

El brasileño jugó toda la temporada con serias molestias en la rodilla y por una pubalgia y, aunque en aquel momento la CBF lo negaba, fue duda hasta el último momento para el Mundial de Sudáfrica. "Mi rodilla estaba muy, pero muy mal en aquel momento y mis problemas en la cadera eran muy serios", desveló finalmente Kaká en una entrevista a ESPN Brasil en 2018. "Los dolores punzantes y agudos que sentía en la cadera y rodilla limitaban mis movimientos, principalmente en las arrancadas, que siempre fueron parte fundamental de mi dinámica de juego", explicó.

En el debut, ante Corea del Norte, Kaká tuvo una actuación apagada y fue sustituido en el 78'. En el partido siguiente, ante Costa de Marfil, jugó mejor, dio dos asistencias, pero sufrió una lesión en el muslo que fue lo que le llevó al llanto en el autobús.

Tras volver de Sudáfrica, Kaká pasó por una cirugía en la rodilla y no volvió hasta el año siguiente. Y ya nunca más fue el mismo.