BARCELONA

Trincao, en el punto de mira

La liga NOS ha regresado y no todas las miradas apuntan a la lucha por el título entre Oporto y Benfica. En Can Barça interesa más la evolución de Trincao.

Volvió la Liga NOS y la lucha encarnizada por el título entre los eternos Oporto y Benfica parecía ser el único interés para poner el foco en la competición del país vecino, pero no será así. Al menos en España, y especialmente en Barcelona, donde muchas de las miradas irán dirigidas a los partidos del Sporting Braga, en el que hasta antes del parón por el coronavirus brillaba un joven futbolista de 20 años, hasta enero casi desconocido, llamado Francisco Trincao, el último fichaje del Barça, que ha pagado por el portugués 31 millones de euros.

  • Centrocampista
  • Portugal

Y es que además de tener un apellido que incita a los rivales del Barça a crear memes, Trincao ha demostrado ser un futbolista deslumbrante, un extremo derecho a la vieja usanza capaz de liderar a un Sporting Braga que además de ser tercero en la liga portuguesa ya ha conseguido un título esta temporada, la Copa de la Liga, que logró tras vencer en la final al Oporto, nada menos.

Trincao es el último producto de una factoría portuguesa especializada en extremos derechos. Figo, Simao, Quaresma y Cristiano en sus orígenes, por decir algunos, son la prueba de que en Portugal, esta demarcación es algo más que la de un jugador que desborda y centra. Es la posición habitual del líder del ataque, del genio, del jugador diferente. Siete goles y nueve asistencias en 30 partidos hablan de la gran relevancia de un jugador que hace meses se erigió líder en su equipo a pesar de su juventud.

Habrá que esperar al viernes, cuando el Sporting Braga regrese a la competición, para volver a ver a Trincao. Su desarrollo en estos once partidos que quedan de Liga NOS pueden ser vitales para su futuro. En ellos debe demostrar que está capacitado para jugar en el Barça la temporada que viene, que su historia no será como la de Keirrison o Halilovic, cuyos fichajes terminaron en una oleada de desilusionantes cesiones que evidenciaron que jugar junto a Messi les venía grande.