LEGANÉS

El inspector de LaLiga se mimetiza con el Leganés

Su presencia rutinaria ya pasa desapercibida. En el equipo lo ven como vigía de la norma, pero también como facilitador de los entrenamientos. El embrollo del altavoz quedó en anécdota.

El inspector de LaLiga se mimetiza con el Leganés
JESUS ALVAREZ ORIHUELA DIARIO AS

Ha pasado a ser uno más en el día a día del Leganés. Y aunque algunos intuían que su presencia podría rozar lo inquisitorial, lo cierto es que, con la vuelta al trabajo, en la Instalación Deportiva Butarque lo califican de lo contrario. Una ayuda en un momento delicado. El inspector de LaLiga, insisten en las oficinas, banquillo y vestuario, les está haciendo la vida más fácil. Y eso ya es mucho en estos tiempos de pandemia.

Su nombre es una incógnita. En Butarque se niegan a revelarlo. También en LaLiga. Cosas de una privacidad que potencia con su aspecto. Lo contrario a la normalidad de siempre. Porque durante los partidos del campeonato, los directores de partido (es al gremio al que pertenecen todos los inspectores de LaLiga) se dejan ver. Mucho, además. Forma parte de su trabajo.

Que el resto de personal que se mueve alrededor de un estadio, durante una jornada al uso, sepa de su presencia para que cumpla las normas. Son algo así como notarios y policías. Lo cuentan todo. Lo fotografían todo. Misión fiscalizadora que va más allá de los 90 minutos. Antes y después de cada choque también tienen tarea. Su objetivo es que nada salga mal. Algo parecido les sucede ahora. Solo que su nueva Biblia es el protocolo.

El intérprete y facilitador del protocolo

Cada equipo tiene designado su inspector. Así que el del Leganés es el mismo siempre. Sin traje y corbata, su uniforme de faena durante los partidos, en la ID Butarque nuestro anónimo protagonista luce como si un empleado más fuera. Lo distingue su polo de LaLiga y una acreditación personal que le confiere potestad para moverse por todo el recinto. Lo hace a conciencia.

En la grada, a pie de césped, en el gimnasio o en la zona de aparcamiento revisa que todo se esté haciendo como debe, pero no en tono paternalista-controlador, sino de forma de ayudante-facilitador. Aconseja, avisa, anuncia e informa. Y siempre con el deseo, cuentan desde el Leganés, de que los entrenamientos vayan como la seda. Tanto es así, que integrantes del cuerpo técnico suelen usarlo para resolver dudas del día a día y en el club les sirve de nexo eficaz en su comunicación con LaLiga al respecto de la desescalada diaria.

Tarea en la que sólo protagonizó un embrollo fruto del inicio confuso de los primeros entrenamientos. Una mañana aconsejó a Pol Lorente que no dijera palabras malsonantes a través del altavoz que usaba el preparador físico y Aguirre lo entendió como un veto al uso del aparato. Nada más lejos de la realidad. La cosa se resolvió a la mañana siguiente sin más consecuencias que alguna broma al respecto del cacharro.