LEGANÉS

La pizarra de Aguirre toma el mando

El Leganés inaugura la fase 2 de entrenamientos con mayor peso de la estrategia que la preparación física. Felicidad por retomar el fútbol en la ID Butarque.

La pizarra de Aguirre toma el mando
PABLO MORENO LALIGA

Ha sido raro. Tenía reminiscencias de normalidad. Como si la vida fuera una bobina de película y  hubieran cortado y pegado en una zona distinta, con diferencias de racord, pero no demasiadas. Lo que hoy ha comenzado en la Instalación Deportiva Butarque se parecía a lo que fueron los entrenamientos de la semana previa al estado de alarma. Ha habido de nuevo balón. Y grupos. Y centros y remates. Fútbol. Y sin ser lo que todos esperan, esta segunda fase del famoso protocolo, se ha parecido al final del trayecto previo a competir. Un nuevo paso en el que ahora más que nunca en el Leganés manda una persona y su herramienta. Javier Aguirre y su pizarra.

Porque hasta ahora, en la fase 1 de entrenamientos individuales, el bastón de mando residía en Pol Lorente y su libreta de ejercicios condicionales. El preparador físico del Leganés se ha ganado por derecho propio un protagonismo que ha desplegado en redes sociales sin tenerlas (la magia de los entrenamientos telemáticos) y en la intimidad de sus comunicaciones con una plantilla a la que ha tenido en forma con variantes de ejercicios que los jugadores aplauden. Agradecen su esfuerzo titánico en los días duros del confinamiento.

Aquello sigue. Pol sigue teniendo peso en las sesiones, pero ahora hay más componente táctica. Por ser precisos con el protocolo de LaLiga, ahora los entrenamientos del Leganés (y de los otros 41 equipos del fútbol profesional) serán ejercicios de tareas táctica exhaustivas. Traduciendo: ejercicios tácticos sin tocarse mucho. Está prohibido, por ejemplo, subirse a caballito (a veces se hacía) o cargas excesivas.

El alivio de rematar balones

¿Significa eso que no se podrán ensayar, por ejemplo, faltas y córners? No. Se podrán trabajar y de hecho hoy se han ejercitado. Y centros al área, como ése que se ha hecho viral en las redes sociales del Leganés. Lo puso Rosales y amagó con rematarlo en plancha un Pol Lorente que se agacho para no tocarla. Lo prohíbe el protocolo.

"En esa jugada la pared la tiraba Toni Amor [segundo de Aguirre] con una red en la mano para no tocar la pelota y nadie podía rematarla. Ahora la pared la tirará Rubén Pérez y la rematará Carrillo. Es un alivio", confiesan desde el interior de un cuerpo técnico que observa satisfecho el rendimiento de los suyos y asume que ahora empieza a jugarse el partido contra el Valladolid.

Ése que Aguirre lleva rumiando desde que se supo que el fútbol se reanudaría. Una final en Butarque, sin público, pero con ganas desatadas por vencer. La pizarra del Vasco ahora manda más que nunca. Aún manteniendo la distancia de dos-tres metros entre todos los componentes del cuerpo técnico, pero con la certeza de que caminan unidos en el objetivo/milagro de lograr la salvación con el Leganés.