Las Palmas

Cuatro años sin la magia de Valerón

Mañana se cumplen 1.460 días de su retirada, con Las Palmas y en Primera. El Athletic, su último rival. Podría estar cerca de regresar al Deportivo.

Cuatro años sin la magia de Valerón
Carlos Diaz-Recio Diario AS

“Quien conoce a Juan Carlos (Valerón), desde la primera vez ya no quiere que salga de su vida”. Así habla de ‘El Flaco’ el hoy capitán de Las Palmas, Aythami Artiles, íntimo amigo suyo, compañeros en A Coruña y Gran Canaria y vecino de Arguineguín, precioso enclave del sur de la Isla de donde también salió un futbolista de oro puro y clase infinita, de aquellos que hacen fácil lo difícil y convierten la virtuosidad en una simple rutina, como David Silva. Genios cada uno de su tiempo.

Parecía estar buscando el final soñado para una carrera gloriosa, que pudo serlo mucho más de no mediar las malditas lesiones en un cuerpo que se adivinaba sumamente frágil pero al que era imposible añadirle un átomo más de clase y calidad. Antes de regresar en 2013 a Las Palmas, de donde salió en 1997 rumbo a Mallorca, le dio tiempo a vivir la cara más dulce del deporte: dos títulos de Supercopa de España y una Copa del Rey en el inolvidable ‘centenariazo’ en el Bernabéu en 2002, la histórica semifinal de Champions contra el Oporto en 2004, presencia en las eurocopas de 2000 y 2004 y el Mundial de 2002...

También se comió muchas horas de quirófanos y salas de recuperación, así como el descenso del Atlético de Madrid en 2000. Sin embargo, esa caída a los infiernos le abrió las puertas del cielo coruñés, deleitando después den Riazor durante 13 temporadas seguidas.

Se despidió del Deportivo en 2013 con otro descenso a Segunda División y aquellas icónicas lágrimas en Riazor, como también fueron icónicos, un año después, sus gestos pidiendo calma a los enardecidos aficionados de Las Palmas a los que les dio por celebrar antes de tiempo el ascenso ante el Córdoba. Ni que fuera un adivino, atisbó antes que nadie la tragedia.

Por una cuestión de karma, el fútbol le debía una a ‘El Flaco’. Al curso siguiente bajó su producción, cosas propias de que ronda los 40 años, pero su ascendente en un grupo para el que ejercicio de salvavidas, tanto futbolístico como emocional, iba cada día a más. Por ser, Valerón fue el faro de Roque Mesa, Vicente Gómez o Jonathan Viera en el tránsito de Las Palmas de Segunda a Primera División, cuyo ascenso celebró, con todas las de la ley, en junio de 2015.

Una figura como la de Valerón, de esas que trascienden el césped, basta con preguntarle a compañeros y entrenadores, se merecía una despedida a la altura de la leyenda. Al menos, en Primera División. Qué mejor manera, pensó, que hacerlo en el equipo de su tierra, el que le vio nacer, delante de sus paisanos. Su último baile tuvo lugar en la temporada 2015/2016. Y la última parada, el 8 de mayo de 2016 ante un histórico de nuestro fútbol como el Athletic de Bilbao y en Estadio Gran Canaria. Mañana se cumplen cuatro años desde aquel 0-0 en el que Valerón se puso el traje de mago por última vez. En el banquillo de Las Palmas andaba Quique Setién.

Desde entonces, bien en la propia UD o como ahora en la Federación Canaria de Fútbol, se dedica a impartir magisterio a los más jóvenes. Si el descenso del Deportivo no lo impide estaría cerca de certificar su regreso a A Coruña para, junto a su amigo Manuel Pablo, ponerse al frente del Fabril. Completaría así otro círculo vital en una vida futbolística a la que nada le faltó.