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Las obras de Ipurua se reanudan a menor ritmo y con más seguridad

La remodelación del estadio estuvo parada dos semanas por el coronavirus. 20 millones de euros es el coste total de ampliar un 46% el aforo.

Imagen de las obras de construcción del futuro campo anexo de Ipurua, y de los bajos de la tribuna oeste, el 13 de febrero.
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Las obras de reforma de Ipurua se han reanudado a menor ritmo y con más seguridad para prevenir el contagio del coronavirus. Han estado dos semanas paradas por el COVID-19, al igual que el resto de actividades no esenciales en España, dentro del estado de alarma por la epidemia.

El sector de la construcción tuvo que parar durante dos semanas (entre el 30 de marzo y el 9 de abril, 10 días, a los que se sumaron en el País Vasco 5 días más por la Semana Santa), como otros muchos trabajos no esenciales que tenían prohibido trabajar. Así, la única actividad que se ha realizado durante ese tiempo en Ipurua ha sido la del mantenimiento del césped de hierba natural.

A partir de ahora, los trabajadores adoptarán mayores medidas de prevención para evitar posibles contagios de la enfermedad. Ello provocará un menor ritmo laboral, con lo que las obras irán más despacio y se tardará más en acabar.

La obra civil de los bajos de las tribunas oeste y sur de Ipurua se encuentra en su recta final. Aunque el club eibarrés anunció en febrero que la previsión era que estuviera concluida en el mes de abril, ahora se ha retrasado por el coronavirus.

También estaba planificado que el resto de instalaciones en construcción, incluido el nuevo campo anexo, donde entrenarán los equipos de la cantera azulgrana, también estarían disponibles para el inicio de la temporada 2020-2021.

Desde mediados de febrero, los operarios están rematando la obra en los bajos de la tribuna sur, principalmente en el túnel de vestuarios y en la zona entre este túnel y la tribuna oeste.

En los bajos de la grada oeste están previstos diferentes equipamientos: un gimnasio, una ludoteca-guardería para días de partido, despachos para médico, nutricionista y psicólogo del fútbol-base en la planta baja; y sala de prensa, zona mixta para periodistas y vestuarios para el personal que trabaja los días de partido en la planta sótano, así como espacios destinados a almacenaje. Posteriormente se procederá a amueblar y equipar estos espacios para que estén plenamente disponibles al comienzo de la próxima campaña (2020-2021). Como todavía no ha finalizado la temporada actual (2019-2020) para el primer equipo del Eibar, se hace difícil el pensar en el próximo ejercicio futbolístico.

También está casi concluido el edificio que une las tribunas sur y oeste, en cuya planta intermedia se ubicará la UCO (Unidad de Control Organizativo que vigila el comportamiento de los aficionados en las gradas), que trasladará sus instalaciones una vez que concluya la temporada.

En el exterior de la esquina que une las gradas norte y oeste se están finalizando los remates de la futura puerta 1, que servirá desde la próxima temporada para el acceso de todos los trabajadores de los medios de comunicación y personal necesario para los días de partido. También se utilizará como evacuación de espectadores de las tribunas norte y oeste.

Asimismo, continúan las obras del futuro campo anexo de fútbol, que será de hierba artificial -como el anterior-; y tendrá prácticamente las mismas dimensiones que el anterior. Como novedad, contará con una pequeña grada cubierta con asientos que irá ubicada en la ladera de la carretera que sube a Elgeta, bajo la cual se ubicaran los nuevos vestuarios. Las instalaciones del nuevo campo anexo quedarán totalmente independientes del estadio de Ipurua, y entre ambos se construirá un paso escalonado, que unirá la calle Santa Inés con la carretera que sube a Elgeta.

Por debajo del anexo, habrá un amplio espacio de aparcamiento para todos los vehículos (unidades móviles ubicadas en camiones) que necesitan las retransmisiones televisivas durante los encuentros, el autobús del equipo visitante, y los diferentes vehículos de apoyo para días de partido.

Esta zona contará también con un espacio específico de jardinería, en el que se almacenarán tanto los carros de luz (que proporcionan luz artificial a la hierba natural del terreno de juego de Ipurua) como el resto de vehículos y maquinaria utilizados para el cuidado del césped.

También se está construyendo en el terreno del antiguo convento de monjas -situado entre el campo de fútbol y el polideportivo de Ipurua-, el muro que delimitará las instalaciones del anexo de la futura ampliación del polideportivo municipal.

20 millones, coste de la reforma de todo el estadio

En los últimos 6 años se ha procedido al derribo y nueva construcción de las tribunas norte, este y oeste -además también se ha remodelado y ampliado la grada sur-, lo que ha servido para modernizar el estadio, hacerlo más seguro y accesible y alcanzar un aforo de 8.050 espectadores, todos sentados en asientos individuales, como obliga la normativa europea de la UEFA.

Además, se han generado nuevos espacios que han permitido, entre otros equipamientos, la puesta en funcionamiento de las Aulas de Formación en las que se imparten cursos oficiales de entrenador y un Curso de Experto en gestión de clubes de fútbol, en colaboración con la UPV/EHU (Universidad del País Vasco).

Desde que el Eibar ascendió por vez primera en su historia a Primera División en 2014, el club azulgrana dispuso en la máxima categoría de ingresos económicos para hacer frente a una reforma del estadio. Lo hizo en varias fases, a partir de su debut en Primera en la temporada 2014-2015. Primero la tribuna norte, luego la este, y, por último, a la vez la oeste y la sur.

Cuando finalice la obra de la tribuna oeste y sur, sumada a las anteriores de las gradas norte y este, el Eibar completará una inversión desde 2014 superior a los 20 millones de euros en el estadio municipal de Ipurua, cuyo aforo ha pasado ya de 5.500 a 8.050 espectadores (un aumento del 46%). Desde otoño de 2019, las instalaciones podrían albergar a más de 8.000 personas durante un partido de fútbol, casi el doble que en 2014.

La mayor parte del dinero gastado en la mejora de un estadio de titularidad municipal, del ayuntamiento eibarrés, ha sido aportado por el club azulgrana. El Eibar costeó totalmente la ampliación de la tribuna norte; mientras que la Diputación de Gipuzkoa y el consistorio eibarrés sí que han contribuido en la remodelación de las gradas este y oeste. La Diputación guipuzcoana aportó un 10% (350.000 euros) del importe total de la nueva tribuna este (3.500.000 euros).

El Eibar, olvidado por el Gobierno Vasco

El Gobierno Vasco, hasta hace muy poco, nunca había ayudado al Eibar en toda su historia en reformar Ipurua, un campo que ha acogido partidos de la selección de Euskadi femenina. En cambio, ha aportado grandes sumas al Athletic Club para el nuevo San Mamés, a la Real Sociedad en Anoeta, y al Alavés en Mendizorroza.

En 2018 el ejecutivo autónomo prometió un millón de euros para la remodelación de la grada oeste de Ipurua. Esta obra y la mejora de la tribuna sur, suponen en total 11 millones de euros, que pagará en su mayor parte el Eibar, ya que la Diputación guipuzcoana contribuirá con 630.000 euros.

El Gobierno Vasco desembolsó 50 millones de euros en la construcción del nuevo San Mamés (2013), la misma cantidad que la Diputación de Bizkaia (la institución foral aportó 33 millones más otros 17 millones del valor de los nuevos terrenos donde se construyó el estadio), y que una entidad privada (BBK). El Athletic Club también aportó 50 millones (17 millones procedían de los terrenos del antiguo San Mamés) en una obra de más de 200 millones, ya que el Ayuntamiento de Bilbao contribuyó con 11 millones en licencias municipales.

El ejecutivo autónomo ha destinado 10 millones de euros a la actual remodelación de Anoeta, por los 4 millones de la Diputación de Gipuzkoa (un 10% del total previsto inicialmente), de un coste de 55 millones. El resto lo aportará la Real Sociedad, que, además, invertirá en más mejoras en el estadio donostiarra.

Para la futura remodelación de Mendizorroza, el Gobierno Vasco, la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria se han comprometido a abonar el 40% (22 millones a repartir entre las tres instituciones) de un proyecto presupuestado en 54 millones.

Además, en Vitoria, el ejecutivo autónomo también destinó 15 millones -la misma cantidad que la Diputación de Álava- en reformar en 2012 el pabellón Buesa Arena, donde juega el Baskonia de baloncesto. Así, los 30 millones de la ampliación se costearon con fondos públicos, mientras que no aportó nada el club presidido por Josean Querejeta, líder del conglomerado deportivo vitoriano que aúna a Baskonia y Alavés.