INGLATERRA

De jugar con Silva y Agüero... a la tercera división de Noruega

En 2016 dejó el City después de ser una de sus más prometedoras joyas y llegar a entrenarse con el primer equipo. Tattum milita hoy en el modesto Brattvag.

De jugar con Silva y Agüero... a la tercera división de Noruega

Jugó su último partido con el Manchester City en la primavera de 2016. Como a tantos otros canteranos cada verano, al final de la temporada le comunicaron que no recibiría una nueva oferta de contrato. En la lista de descartes, junto a los nombres de Richard Wright o Martín Demichelis, aparecía el de Sam Tattum, que entró en el club de su vida con 10 años, antes de la llegada del jeque, y casi una década después vio cómo se acababa su sueño. Sus últimos meses como jugador 'citizen' le llevaron a enfrentarse a Rashford, Chillwell o Holgate, hoy estrellas de la Premier League, y fue internacional con Gales en categoría Sub 19.

La vida que comienza después de pasar por un club de élite nunca vuelve a ser igual. Tattum lo sabe. Hizo una prueba en el Leeds, pero finalmente aceptó jugar en el Stalybridge Celtic, un equipo de barrio a las afueras de Manchester, en la séptima división. En uno de sus primeros partidos se rompió la pierna. "Estaba en una ambulancia de camino al hospital. En sólo tres meses, había pasado del Manchester City, con unas instalaciones increíbles y el mejor cuidado posible, a estar tumbado en la cama de un hospital, con mi equipación, pero sin equipo", ha recordado en The Athletic el lateral derecho, que hoy tiene 23 años.

Esa lesión se llevó 15 meses de su carrera. Luego pasó por varios equipos locales, como el FC United of Manchester o el Altrincham, pero era consciente de sus limitaciones: "Nunca antes había jugado fútbol de hombres. Venía de estar 12 meses en un sofá y... no estaba preparado". Sam Tattum, que había compartido línea defensiva con Angeliño (RB Leipzig), Pablo Maffeo (Girona) o Angus Gunn (Southampton) durante los últimos años, sólo estaba acostumbrado a jugar contra juveniles.

Gracias a un preparador físico recuperó su forma. "Supe que desde el momento en que pensara que tenía que trabajar de nueve a cinco, de lunes a viernes, mi etapa en el fútbol estaba muerta. Y no estaba listo para ello", reconoce. Así que se embarcó en una aventura europea. Desde Noruega, en plena crisis del coronavirus, responde a las preguntas del AS: "Debido a mi buena relación con un entrenador, me invitaron a una prueba con el Östersunds FK, un gran equipo en Suecia. Y de ahí me recomendaron al Hødd, un club notable en Noruega. Cuando acabó el periodo de prueba de una semana, me pusieron en contacto con Rene, el entrenador del Brattvag, mi actual equipo".

Brattvag es un pueblo costero de menos de 5.000 personas, a 500 kilómetros de Oslo, y su equipo de fútbol juega en la tercera división del país, pero con un funcionamiento totalmente profesional. "Pasé aquí tres días viendo el club y conociendo al equipo, fue muy fácil convencerme para fichar. Estoy volviendo a disfrutar del fútbol. Siempre quise tener una aventura en otro país y eso es más fácil cuando eres joven y tienes menos responsabilidades", explica Tattum.

Allí también juega Juanma Cordero, un canario de 26 años que llegó allí en edad universitaria tras toda una infancia en la cantera de la UD Las Palmas: "Aquí está todo muy regulado, no como en España. Yo tengo un contrato profesional, sólo me dedico al fútbol y cotizo como futbolista. Te sorprenderás, pero como por aquí hay muchos pueblos muy pequeños, se paga más y hay más extranjeros en el tercer nivel que en el segundo", cuenta por teléfono a AS. Su vida la hace en la ciudad de Ålesund, desde donde tiene vuelos directos a Alicante o Canarias, "porque todos los turistas quieren ir allí".

La liga noruega también está parada, como mínimo, hasta el 15 de junio. En sólo cuatro años, la trayectoria de Sam Tattum ha dado un giro completo. "El fútbol es un deporte que no perdona y no suele darte la oportunidad de que tomes tus propias decisiones, pero espero poder disfrutar de una gran etapa en Noruega", finaliza, dejando atrás, muy atrás, los días en los que soñaba poder darle un pase a Silva y servirle un gol a Agüero.