MIGRANTES DEL BALÓN

Los entrenamientos de jardín de Johor FC, campeón malayo

El español Jorge Álvarez, preparador físico del club más grande de Malasia, analiza cómo está lidiando su equipo con la crisis sanitaria.

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Jorge Álvarez Twitter

Solo el coronavirus pudo frenar al Johor FC, que arrancó la temporada con el firme objetivo de conquistar su séptima Superliga de manera consecutiva. Hasta el 14 de marzo, el campeonato malayo se disputó con relativa normalidad. Los 'tigres del sur' encadenaron tres victorias y un empate. Y nada más. Porque después todo se paró. "Tres días más tarde empezó la cuarentena. Al principio era 'light'; ahora es mucho más estricta", relata el español Jorge Álvarez, preparador físico de un Johor con el que ya ha conquistado cinco títulos.

"El número de contagios -4.500- es mucho más bajo que en España, pero también hay 30 millones de habitantes y solo 70.000 personas testadas. El porcentaje de afectados podría ser mucho mayor", advierte Álvarez, cuya rutina "ha cambiado mucho": de entrenar en la ciudad deportiva más flamante de Malasia a hacerlo desde el jardín de casa y gracias a la tecnología. "En 2020 es básica y necesaria. Podemos monitorizar a los chicos para controlar la carga interna de trabajo y hacer vídeo llamadas colectivas en las que vigilamos a los 27 jugadores de la plantilla. Yo dirijo la sesión, pero entrenador, preparador físico, asistentes, manager e incluso fisioterapeutas también están presentes. Es así como meto cada día a 30 personas en el jardín de casa", detalla el español.

Jorge Álvarez, con experiencia en España, Rumanía, China y Malasia, añade estar imponiendo "un acondicionamiento general". "Intento incluir situaciones que se producen en el fútbol como frenadas, arrancadas o saltos, lo que nos ayudará a prevenir lesiones en la vuelta. Pero no estamos trabajando en un proceso de carga determinado porque no tenemos punto de partida: no sabemos cuándo volveremos a competir ni cuándo regresarán los entrenamientos", añade el preparador español, cuyas sesiones han adquirido además un valor psicológico: "Los futbolistas hablan entre sí, ven al entrenador y en cierto modo tienen la sensación de continuar con los entrenamientos. Esa hora y media, que al final entre que conectas, arrancas y explicas pierdes toda la tarde, les esta ayudando a continuar con la dinámica equipo. Aunque falta el balón es un aspecto fundamental".

Y así, desde el jardín de casa, es como Johor FC, el club más importante de Malasia, ha conseguido lidiar con la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. Allí la presión para el regreso del fútbol es mucho menor. "Tenemos mucho más margen que en Europa. Solo llevábamos cuatro jornadas de liga y en ningún caso se valora el hecho de que la competición no acabe", desvela Jorge Álvarez. "La Superliga suele acabar en julio, pero después se disputa una Copa que dura cuatro meses. Si la temporada normalmente acaba en noviembre, este año puede que estemos jugando hasta final de año", prevé uno de los españoles que militan en Johor, que tiene fechado para el próximo 27 de mayo un partido de Champions frente al Suwon surcoreano: "Es una competición que me preocupa, porque la situación de cada país de Asia es muy distinta". El encuentro, por supuesto, quedará pospuesto.