MIGRANTES DEL BALÓN

Osmar Ibáñez: "El fútbol en Asia es un ciclón: no sabes dónde vas a caer"

El centrocampista cántabro, uno de los españoles que mejor carrera ha desarrollado en Asia, cuenta a AS sus experiencias en Tailandia, Japón y Corea.

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A sus 31 años, Osmar Ibáñez (Santoña, 1988) se ha convertido en la envidia de todos los futbolistas españoles que emigran a Asia. En 2012, con tan solo 24 años, firmó por el Buriram de Tailandia. Allí ganó seis títulos antes de marcharse a Corea del Sur, donde continúa defendiendo la camiseta de FC Seoul. Entre medias vivió una cesión al Cerezo Osaka japonés. Acabó la temporada con "sabor agridulce", pero pudo conocer a Andrés Iniesta: "A veces nos cruzábamos por los pasillos, pero estaba tan nervioso que no sabía si acercarme o no", recuerda.

Afronta su quinta temporada en Corea del Sur, ¿habría sido posible sin la valiente decisión de ir a Tailandia en 2012? ¿Cómo lo recuerda?

Fue valiente porque cuando decidí fichar por Buriram lo hice con bastante miedo. Mucha gente de fútbol llegó incluso a tomarme por loco. Decían que dónde iba con 24 años, que o me quedaba en España o acabaría retirándome pronto. Por suerte salió bien. No soy Iniesta, no tengo cartel en España, pero espero haber servido de ejemplo para otros jugadores. Decían que no llegaría a nada y he acabado haciendo carrera en el fútbol.

¿No fue mucha presión pasar de jugar en el Racing a verse obligado a luchar por títulos en Tailandia? ¿Estaba preparado para eso?

Cuando llegué no estaba preparado porque nadie te enseña a lidiar con eso. Son situaciones con las que te vas encontrando. Es selección natural: si no te acostumbras y no haces que esa presión forme parte de tu día a día te vas y que pase el siguiente. Yo me acostumbré e incluso me gustó. Con Buriram United gané seis títulos en dos años. Me acostumbré a ganar, pero no he dejado que la presión por volver a hacerlo me afectara en ningún momento. Lo llevé y sigo llevando con naturalidad.

Ahora juega en Corea del Sur, pero también compitió cedido en Japón. ¿Por qué se marchó temporalmente a Cerezo Osaka en 2018?

Las cosas se pusieron un poco turbias en Seúl. Hubo muchos cambios en el club. Cambiaron al entrenador y noté un cambio de mentalidad. No les vi con la ambición de querer seguir arriba, seguir creciendo. Hicieron cosas que no me gustaron, no entendí o nadie me supo explicar bien. Necesitaba salir y buscamos la opción de ir a Japón, a Cerezo Osaka. Era una liga que me gustaba y quería saber si era capaz de rendir a un buen nivel allí. Al final todos ganamos porque cambió la directiva, volvió el anterior entrenador y, entonces sí, regresé. Seúl donde quiero estar.

El tiempo le dio la razón. Con su vuelta FC Seoul regresó a los puestos Champions.

No voy a decir que fuera por mí porque en el fútbol incluyen muchos factores, pero los resultados sí que acabaron dándome la razón. Antes de irme a Japón teníamos un equipo hecho para pelear por estar arriba. Entonces se cambió todo: dejaron de invertir y confiaron en jugadores jóvenes y sin experiencia. Intentaron ahorrar, que está bien, pero no se puede tener todo. Mientras yo estaba fuera volvió el entrenador, cambio la directiva y regresó la mentalidad de tener a FC Seoul luchando por jugar cada año la Champions.

"Decían que si no me quedaba en España acabaría retirándome pronto"

Osmar Ibáñez, jugador de FC Seoul

¿Cómo le fue en Japón?

Para ser sincero, mi paso por Japón fue un poco agridulce. Es una liga que siempre me ha gustado porque, en cuanto al nivel, es la mejor de Asia. Pero me habría gustado hacer algo más. Fue raro porque fui cedido a un club en el que había más extranjeros de los permitidos y teníamos que ir haciendo triquiñuelas repartir los minutos. Tampoco me pusieron en mi posición y por ese y otros muchos factores me quedó un sabor agridulce. Pero en general me lo pasé súper bien. Visité un montón de estadios, descubrí una forma nueva de entrenar y aprendí un montón en la J-League.

Lotina llegó a Cerezo Osaka cuando le tocaba regresar de su cesión y quiso que se quedara.

Habría estado bien, pero no pudo ser. Me dijeron que le pidió al club que continuara, pero hay cosas de las que los jugadores nunca llegamos a enterarnos.

Con quien sí llegó a coincidir fue con Iniesta.

Kobe y Osaka están muy cerca y vivíamos en el mismo edificio. Uno que estaba destinado a oficinas y expatriados. A veces nos cruzábamos por los pasillos, pero estaba tan nervioso que no sabía si acercarme o no. Quería darle la bienvenida a Japón y preguntarle si necesitaba algo porque yo ya llevaba unos meses allí y varios años en Asia, pero por otro lado no me atrevía. Al final cruzamos algunas palabras en el hotel o en los partidos, pero fue todo muy liviano. Me habría gustado tomar algo con él y hablar de fútbol de verdad.

¿Y qué le pareció Iniesta en las distancias cortas?

Genial. Alguna vez que yo no sabía si acercarme o no fue él quien vino a saludarme. Pensé 'mira, es un tío normal'. Me fui con la idea de que era un tío súper humilde y que a pesar de todo lo que ha conseguido se ponía el chándal igual que yo y me hablaba de igual a igual. A veces pensamos que los grandes jugadores no son así, pero Iniesta lo es.

Hablemos de FC Seoúl. ¿Cuáles son los objetivos para 2020?

Ojalá podamos celebrar algún título, pero no voy a ser tan valiente de decir que vamos a pelear por la K-League. Sería poco cauto, aunque creo que vamos a ser capaces, si no la liamos mucho, de dar guerra. Por delante hay dos equipos, Jeonbuk y Ulsan, que invierten mucho más y se llevan a los mejores jugadores. Este año tenemos una buena plantilla. Normalmente teníamos un buen 11 titular y dos o tres suplentes de garantías; esta temporada veo hasta 20 jugadores muy buenos, cualquiera puede entrar en el 11. Tenemos opciones en el banquillo que es algo que años atrás habíamos echado en falta. El entrenador insiste mucho en no pensar que vamos a ganar nada. Iremos partido a partido porque el año que viene a Corea le quitan una plaza Champions. Habrá que apretar el culo para volver a clasificarse.

"Seguro que vivo mejor que algunos de los futbolistas de juegan en la Primera División de España"

Osmar Ibáñez, jugador de FC Seoul

¿En qué momento ve al futbolista asiático y en particular al surcoreano? ¿Cree que lograrán ser más autónomos a corto plazo?

La gran diferencia entre el entrenamiento en Europa y en Asia son los ejercicios de pensar, de tomar decisiones, de ponerte en situaciones nuevas... El europeo se va acostumbrando a solventar situaciones sin un jefe que diga que hay que hacer en cada momento. El fútbol asiático en general y surcoreano en particular está atado a las directrices que da el entrenador. Les dice: la pasas y luego corres. Los jugadores lo hacen siempre, 10 veces de cada 10. Yo les digo que el entrenador les da opciones, pero son ellos los que tienen la pelota, que si ven que no, no lo hagan. Les falta un poco esa libertad, pero es que no crecen con ella tampoco. Dicho esto, especialmente Corea del Sur es una gran fábrica de futbolistas y cada día salen más listos en ese aspecto. Físicamente, además, suelen ser fuertes, potentes... Es una fábrica a la que habría que prestar atención. Hay muchos clubes, sobre todo alemanes e ingleses, que ya intentan pescar en las canteras de aquí. Con sus cualidades naturales y un entrenamiento basado en la toma de decisiones son jugadores que pueden crecer muchísimo.

Además de ayudar a los futbolistas a mejorar individualmente, ¿cuál es su rol en el equipo? ¿Le piden más solo por ser extranjero?

Totalmente. Aquí a los extranjeros siempre se les mira diferente porque, de hecho, el club invierte mucho más dinero en ellos que en los locales. Se espera algo más, algo diferente... Por los años que llevo en el club y porque no hay muchos jugadores mayores que yo me estoy quedando como uno de los veteranos, con mucha experiencia, muchos partidos... No es que me pidan de más pero saben que hay un extranjero ahí que intenta organizar, ayudar... No me pueden calificar por los goles que marco sino por todo lo demás. Hablar, organizar, relacionarme bien con los compañeros... Ellos confían en eso. Intento fallar poco, soy bastante regular y les doy confianza. Están acostumbrados a que el extranjero les salve el culo en ciertas ocasiones. Lo intentamos...

¿Se vive bien en Seúl?

A mi me gusta mucho. Es cierto que hay gente que viene y al poco sale corriendo, pero a mi me gusta. Tienes que hacerte a vivir en una macro ciudad. Acostumbrarte a que haya mucha gente, mucho tráfico... Pero las opciones que te da para pasar los días libres o algunas vacaciones son ilimitadas, no te las dan muchas ciudades de España. También es otro estilo de vida. En España nos gusta salir a la calle, el 'terraceo'. Y aquí eso no existe. No voy a decir, eso sí, que Seúl sea mejor ni peor que cualquier ciudad de España. Hablo súper bien de los dos sitios.

Llegó a debutar en Primera en España, pero ha acabado haciendo carrera en Asia. Es el único futbolista español en la K-League. ¿Cree que se le valora lo suficiente?

Como mi carrera en España fue un sin más se menosprecia lo que he logrado en Asia. Como no fui capaz de jugar en ningún equipo grande creen que si he conseguido tener continuidad en una de las mejores ligas de Asia es porque el nivel es bajo. Pero mi caso, como los de Iniesta, Torres o Villa, han ayudado a que otros futbolistas pierdan el miedo a salir de España, vivir una buena vida y disfrutar de lo que habría sido muy difícil conseguir en casa. Pero claro, a mi no se me reconoce porque no tengo el currículo que me respalde como Iniesta. Si Iniesta quisiera volver mañana a España tendría cero problemas para encontrar equipo. Otros, por cuestiones obvias, no tenemos tantas puertas a las que llamar.

¿A qué achaca ese menosprecio?

Al desconocimiento. De Asia a veces solo llega que hay mucho dinero. Por lo general no se ven los partidos en España. Pero la poca gente que me ha podido contactar o con la que he hablado en los campos me habla muy bien, suelen decir que qué bien que haya logrado hacer carrera y enlazar tantos años. Una vez que llegas a Asia no sabes lo que va a ser de ti porque es un ciclón: no sabes dónde vas a caer. Hay equipos con mucho dinero que no sabes ni dónde están en el mapa. O propietarios con los que es muy complicado trabajar. Aunque a mi me haya ido muy bien, las condiciones normalmente no se dan. Y solo el que viene se da cuenta de lo difícil que es. No por el nivel, sino por todo lo demás. Hay quien aprecia que lleve aquí ya ocho años y eso me enorgullece.

¿Cree que vive mejor que algunos jugadores de Primera en España?

En estabilidad seguro que sí. A mi me tocó jugar en Primera y no sabía por dónde me venían las hostias. Que si la prensa, que si los fans, que si no te pagan... Me tocaron años jodidos, espero que la cosa esté ahora más tranquila al menos en el tema de los pagos. Es cierto que yo en Asia he conseguido una estabilidad tanto económica como deportiva. No estoy preocupado por cobrar o por jugar. En ese aspecto seguro que vivo mejor que algunos de los futbolistas de juegan en la Primera División de España.

Ha ganado títulos en Tailandia y Corea y también ha jugado en Japón. ¿Qué le queda por lograr en Asia?

El objetivo más grande lógicamente es la Champions. La he jugado varios años y es una competición que me gusta. Motiva jugarla. Pero es muy complicado. Asia es un continente muy grande, tiene clubes muy grandes con jugadores cada vez más importantes. Hulk, Iniesta... Es muy complicado ganarla, así que de momento me conformo con jugarla, disfrutar y sintirme futbolista grande esos días.

¿No piensa en disfrutar de otras experiencias? ¿Le gustaría acabar su carrera en Corea?

No pienso mucho en moverme. Nunca se sabe porque en Asia los mercados son una locura, pero desde que volví de Japón tengo la idea de quedarme en Corea. Voy cumpliendo años y ya he hecho carrera en FC Seoul. Y ahora tengo familia, niños.. Es complicado moverlos, así que intentaré ayudar al club hasta que me dejen. Desde el césped, pero también intentando instaurar ideas traídas de Europa. Seúl es donde quiero estar. El club me ha dado muchas cosas, el entrenador también. Debo seguir disfrutando y si puedo ganar algún titulo más... perfecto.