BAYERN

El Bayern vuelve a entrenarse, pero se ducha en casa

La dirección deportiva impuso a los integrantes del equipo llevar a cabo el aseo personal en sus respectivos domicilios para seguir minimizando el contacto.

El Bayern de Múnich volvió a los entrenamientos este lunes y lo hizo cumpliendo estrictamente con las directrices de distanciamiento social impuestas por el gobierno bávaro. El campeón de la Bundesliga llevó a cabo su primera sesión después del brote del coronavirus en varios grupos que no superaron los tres o cuatro jugadores respectivamente intentando, de esta manera, evitar todo tipo de contagios entre los miembros de la plantilla. A pesar de todo, el ambiente vivido fue de ilusión, euforia y alivio. Se palpó que cada uno de ellos había estado ansioso por volver a atarse las botas y darle patadas a un balón.

Es más, las medidas contra la propagación del virus ya dieron comienzo durante la llegada de las estrellas muniquesas a la ciudad deportiva. Cada jugador fue citado a una hora diferente en las instalaciones situadas en la calle Säbener para evitar el contacto ya en el garaje. Tampoco se les permitió cambiarse en el vestuario del primer equipo. A los diferentes grupos de jugadores, que luego compartirían ejercicios sobre el terreno de juego, le fueron asignados varios vestuarios diferentes de las categorías inferiores del club.

Sobre el verde, los miembros de la plantilla completaron un circuito con varias estaciones, entre ellas una centrada en condición física, otra en regate y una tercera en finalización. Los grupos no avanzaban hasta que cada grupo había completado su estación. Süle y Coutinho, ambos tocados, realizaron una sesión individual. Lewandowski volvió a ejercitarse con el grupo tras recuperarse de su operación en la ingle y Thiago faltó a la cita por motivos aún desconocidos.

Las medidas de precaución no terminaron después de las dos horas que duró el entrenamiento. La team manager del Bayern, Kathleen Krüger, saltó al césped para entregarle una bolsa con alimentos a los jugadores, que solo volvieron a los vestuarios para recoger sus pertenencias, no para ducharse. La dirección deportiva, siguiendo los consejos de los servicios médicos del club, impuso a los integrantes del equipo llevar a cabo el aseo personal en sus respectivos domicilios para seguir minimizando el contacto. Boateng fue más allá y portaba una mascarilla al llegar.

Antes de comenzar la sesión, el departamento médico del club sometió a los integrantes de la plantilla a un test de coronavirus. Para ello, se le introdujo un bastoncillo de algodón en la nariz a todos y cada uno de los futbolistas, así lo publicó la web deportiva Sport1. De momento, ninguno de ellos obtuvo un resultado. Tendrán que pasar hasta dos días para tener constacia si hay o no infecciones en el campeón alemán.