VALENCIA

Neville: "Con Valverde me sentí un títere, Simeone me estranguló"

Gary Neville se sincera, con una autocrítica poco habitual en el mundo del fútbol, sobre su etapa de entrenador en el Valencia en una entrevista concedida en 'Sky Sports'.

Gary Neville, en un partido del Valencia en El Madrigal.
JOSE JORDAN AFP

Gary Neville se sincero hasta límites no hechos hasta la fecha en una entrevista en el podcast 'Off Script' de Sky Sports. Allí, por espacio de una hora de conversación, el inglés desgranó los errores que considera cometió en su etapa de entrenador del Valencia y también sus sensaciones durante algunos de los partidos que disputó. Neville reconoce que se sintió "un títere" a manos de Ernesto Valverde y que el Cholo Simeone "me estranguló suavemente, me torturó en términos de fútbol durante 90 minutos". Neville, eso sí, critica que ese día Simeone "pasó junto a mí" sin estrecharle la mano a la conclusión del partido". 

Reflexiones de Gary Neville (traducción Agencia Europa Press)

Su error: "Mirando hacia atrás, lo último que necesitaba el Valencia era un entrenador sin experiencia y lo último que necesitaba yo era personal sin experiencia".

Su fichaje: "Originalmente le dije no a Peter Lim, luego decidí hacerlo por él, porque había mostrado una gran fe en mí y quería pagárselo. Fue una decisión que tomé en dos días y que fue influenciada por un poco de arrogancia y ego. Había estado en uno de los clubes más exitosos del mundo durante 20 años, me sentía indestructible".

Gary Neville, entrenando al Valencia.

Sus inicios: "Rápidamente descubrí que cuando no estás preparado y te enfrentas a algo para lo que no estás cualificado, entonces recibes una bofetada. Yo era un extraño en una ciudad que no me esperaba".

El vestuario: "Debería haber visto señales de advertencia mucho más rápido y haber entrado allí en modo de crisis. Mirando hacía atrás, subestimé estar en una Liga diferente de un país diferente y el tamaño de trabajo. Nunca me ocupé de mi papel principal, que era tratar de ganar partidos de fútbol. Al principio, estaba claro que algunos jugadores no estaban contentos y yo debería haber tomado grandes decisiones sobre aquellos que no estaban comprometidos con el club en ese momento. Eso fue débil de mi parte, debería haber sido decisivo".

Aprendizaje: "Cuando me fuí, me prometí que nunca volvería a debilitarme con una gran decisión. Fue débil durante cuatro meses donde perdí mi confianza. Llegué a no querer ir a entrenar o tomar parte en la sesiones de entrenamiento". También reconoce sentirse "avergonzado" por tener que transmitir todo por a través de un traductor.

Medios de comunicación: "La prensa fue brutal. Salí de muchas conferencias de prensa con la sensación de que me habían interrogado. Tampoco había compañeros entrenadores que me dieron su apoyo. Y, sinceramente, a veces estaba totalmente desbordado contra alguno de ellos en la zona técnica".

Ernesto Valverde: "Cambió su sistema tres veces y siempre estuvo un paso por delante de mí. Sentía como si estuviera jugando conmigo, como si fuera un pequeño títere".

Diego Pablo Simeone: "Sentí que me estrangulaba suavemente, me estaba torturando en términos de fútbol durante 90 minutos. Al final del partido, fui a estrecharle la mano y él pasó junto a mí, y eso no me gustó. Pase lo que pase, vas y estrechas la mano de tu oponente, eso es respeto".

Su destitución: "Los jugadores necesitan un mensaje coherente y creer en el proceso. No les di eso. Lo más importante que me enseñó el Valencia fue el ser clínico y decisivo en la toma de decisiones. Cuando miro a los líderes, yo quiero claridad, consistencia y acciones decisivas, y yo no era ninguna de esas cosas en Valencia, era débil. Phil lo vio de primera mano y se sintió muy frustrado conmigo. Veía a alguien que había sido muy resistente, fuerte y robusto a lo largo de toda su vida derrumbándose frente a él, en principios clave como permitir que otras personas liderasen.

No se arrepiente: "No me adapté, no me preparé. Dicho eso, me encantó estar allí. Me encantó el desafío, la ciudad y el haberme lanzado a por ello. Lo peor sería mirar hacia atrás después de haber dicho no. Me alegro de no haberlo reprimido".