CORONAVIRUS

Nicaragua desafía al coronavirus

Se trata del único país de América que mantiene su competición activa. La Federación local pidió aplazarla, pero fueron los clubes los que decidieron seguir jugando.

Nicaragua desafía al coronavirus

En una situación crítica, sin parangón en el último siglo, hay ciertos lugares del mundo que, sin ser ajenos a la situación, intentan mantener cierta normalidad. Uno de esos casos Nicaragua. El país centroamericano vive en su población la crisis del coronavirus pero sigue sin tomar medidas reales ante la situación. No hay una cifra oficial de contagiados pero se espera que en los próximos días el número crezca exponencialmente. Por si fuera poco, el gobierno sigue permitiendo las grandes aglomeraciones y se acerca la semana santa con fiestas por todo el país.

La Liga Primera, principal competición de fútbol profesional, sigue activa. La Feceración nacional emitió un comunicando en el que ponía fin a todos los torneos tanto profesionales como amateurs. Sin embargo, la Asociación Nicaragüense de Clubes de Fútbol (ANCF), organizadora de la liga, decidió que los equipos debían seguir jugando, tomando la única e insuficiente medida de hacerlo a puerta cerrada. Esto lo acordó con el apoyo de nueve de los diez clubes que componen el torneo.

Nicaragua se encuentra muy por detrás de sus vecinos centroamericanos, que han afrontado el problema con más antelación. Panamá fue el primero en poner fin a su liga, dejando la temporada desierta. Después realizó los mismo El Salvador, con la diferencia de que decidió que el campeón fuese quien iba primero en ese momento, que en este caso era Once Deportivo. Honduras y Guatemala también suspendieron.

Más problemas hubo en Costa Rica. Los dueños de los clubes, en una decisión puramente económica, decidieron seguir la competición a puerta cerrada. Sin embargo, los jugadores y el país entero se les echó encima, provocando que el gobierno tuviese que entrar para poner fin al fútbol. Ahora están todos en cuarentena, entrenando en sus casas.

La situación en Nicaragüa es tal que cierta parte de la población empieza a pedirle al gobierno que abrá los ojos y afronte el problema. Muchos temen que, ante la falta de medidas y de recursos del país, la cifra de fallecidos sea de las más altas del continente.