EL BALÓN EN TRANCES HISTÓRICOS (V): LAS DICTADURAS SUDAMERICANAS

El fútbol del totalitarismo

Mientras Videla y Pinochet intentaban tapar sus violentos gobiernos, Sócrates marcab el camino democrático en Sao Paulo en un periodo para olvidar de la historia sudamericana.

El fútbol del totalitarismo

EI siglo XX fue el siglo de las dictaduras y Sudamérica no se lo quiso perder. El fútbol estuvo muy afectado y, de hecho, el Mundial del 78 se celebró en la Argentina de Videla.

El Mundial de Videla

"Lo del poder que se aprovecha del deporte es tan viejo como la humanidad", reconoció después Menotti, seleccionador argentino y campeón de aquel Mundial. La opinión pública mundial muy contraria a este Mundial que Videla ya tenía en su programación cuando dio el golpe de Estado en el 76 (la elección de la sede se realizó diez años antes). La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) fue una de las principales cárceles clandestinas de la dictadura y se encontraba a sólo dos kilómetros del estadio de River.

Videla lo llamó "el Mundial de la paz" en su discurso de apertura. Johnny Rep declaró horas antes de la final con Argentina: "Tenemos miedo de ganar". La intención estaba clara y era que los argentinos se olvidasen, al menos por un mes, de la situación que estaban viviendo en las calles y que portasen una bandera albiceleste por el motivo que fuese. Cincuenta años después es muy difícil decir que aquel Mundial consiguió lavar la imagen de una dictadura terrible y violenta para el pueblo argentino, por mucho que Mario Kempes marcase seis goles.

"Nos usaron para tapar treinta mil desapariciones. Asumo mi responsabilidad: yo era un boludo que no veía más allá de la pelota", dijo Ricardo Villa.

La Democracia Corinthiana

La dictadura brasileña intentó callar muchas voces pero no siempre lo consiguió. Reinaldo, jugador del Atlético Mineiro, acostumbraba a celebrar los goles con el puño en alto (hacerlo en el Mundial de Videla le costaría no ir convocado a España 82). En las gradas también aparecían grupos que defendían la libertad sexual como la Coligay (Gremio) o la Flagay (Flamengo).

Pero fue Sócrates, en Corinthians, quien se hizo más popular por su conocida Democracia Corinthiana. El hermano mayor de Raí. Un jugador culto (estudió Medicina), siempre estuvo muy ligado a la política. A llegar a Corinthians el club empezó con graves problemas institucionales y Sócrates lo aprovechó para llevar a cabo su sistema de organización. Este consistía en someter a votación todos los temas del club, desde las convocatorias hasta la dieta. Todos los votos valían por igual, ya fuese el del presidente o el del jardinero. Este Corinthians también fue pionero al lucir frases como “Dia 15, vote” (en relación a las elecciones para la presidencia), “Eu quero votar pra Presidente” o simplemente “Democracia Corinthiana”. Sabía de la responsabilidad social que tenía: "La gente me dio el poder como futbolista popular (...). Cuando entrábamos al campo luchábamos por mucho más que en un partido. Luchábamos por la libertad en nuestro país".

Pinochet

Hoy se puede leer en una tribuna del Estadio Nacional de Chile, sobre unas cuantas filas que quedan cada vacías cada día de partido en honor a las víctimas de la dictadura: "Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro". Se dice que aquel estadio era algo así como un campo de concentración, donde se cometían torturas y fusilamientos.

Como en otras tantas dictaduras, se intentó utilizar el fútbol como elemento propagandístico, aunque la selección de Chile no encontró grandes resultados deportivos y obtuvo el rechazo de otras selecciones. Una anécdota histórica fue la repesca para el Mundial del 74. La URSS se negó a viajara Chile por motivos obvios y La Roja saltó al campo sin rival, para marcar a puerta vacía y hacer válida su clasificación. Fue conocido como el 'partido fantasma'. Una de las formas de utilizar el fútbol fue programando partidos importantes los días de grandes manifestaciones.