El mariscal Ibiza regresa para el tramo final
El central del Almería tiene el próximo lunes revisión en Barcelona, con muchas opciones para que le den el alta médica. En septiembre se rompió el cruzado anterior.


Es raro ser uno de los ídolos de la afición cuando no has sido indiscutible en ninguna de las dos temporadas. Sin embargo, Juan Ibiza lo es para la hinchada del Almería. El central ibicenco jugó cedido la pasada campaña en el conjunto almeriense sin tener la continuidad que le hubiese gustado por las lesiones. Sin embargo, su implicación y sus cualidades provocaron que en verano la entidad almeriense ejerciese la opción de compra (en torno a 250.000 euros). En septiembre del pasado año se rompió el cruzado anterior de su rodilla derecha.
Los peores presagios auguraban que podía perderse todo el curso, algo que parece que no va a suceder. El próximo lunes tiene una revisión en Barcelona, teniendo bastantes opciones para recibir el alta médica. Precisamente fue en la ciudad condal donde fue intervenido por el doctor Cugat. Su regreso es un alivio para José María Gutiérrez, que verá reforzada una zaga que, aunque mejora con el paso de las jornadas, no termina de asentarse. Y lo hace en el momento de la temporada donde el Almería va a jugarse las habichuelas.
"La lesión fue muy dura porque este año tras firmar vine con muchas expectativas y había empezado muy bien la temporada. Pasó lo que pasó con la lesión y al principio no me lo creía. Tuve varios días que me afectaron mucho, pero solo me quedaba tirar para adelante y recuperarme lo mejor posible. Afrontar lo que te viene en la vida es clave. Me han puesto los mejores medios para recuperarme muy bien", explica el central en la radio oficial del Almería.
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Ibiza, que la pasada temporada disputó 23 encuentros ligueros con la elástica rojiblanca, por los dos iniciales de este curso (Albacete y Racing), relata que en su familia ya saben de qué va lo de las lesiones. "Mi padre tuvo una lesión casi igual que la mía, se rompió el cruzado y además el menisco. Jugaba en Peñarol Mar del Plata y se le daba bastante bien. Es un futbolero fanático, de los que lo viven, de los que no duerme ni come hasta que acaba el partido", cuenta el zaguero, que también se pronuncia sobre la medida de jugar a puerta cerrado.
"Nunca he jugado a puerta cerrada. Jugar sin público es muy feo. Le quita chicha al fútbol. Este deporte es mucho mejor con aficionados y la diferencia entre jugar con o sin público es enorme. Es difícil meterse en la decisión que se ha adoptado porque es una situación complicada. Nosotros acatamos lo que nos digan y nos adaptaremos sin problema. Al final nosotros también somos personas y en realidad a todos nos afecta esto del Coronavirus de manera directa e indirecta. Si hay que jugar a puerta cerrada, se juega, pero nuestra salud también es importante y se debería también tener en cuenta junto a la de los aficionados", comenta al respecto.



