EGIPTO

El surrealismo domina el escenario futbolístico en Egipto

La Supercopa entre El Ahly y Zamalek, campéon en los penaltis, acabó en pelea y con sanciones para ambos y tuvo consecuencias: el Zamalek le dejó plantado ayer en el derbi.

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El surrealismo domina el escenario futbolístico en Egipto
MAHMOUD KHALED AFP

El derbi egipcio, entre el Ahly y el Zamalek, con larga historia de rivalidad entre ambos equipos, se ha convertido en un dilema, algo que daña el escenario futbolístico en Egipto, que ha pasado a ser surrealista y llenó de emociones negativas en los corazones de los aficionados.

El partido entre los dos equipos más grandes en Egipto es uno de los partidos más esperados en el mundo árabe, teniendo en cuenta que la liga en este país es una de las más fuertes en la región. Pero la situación cambió radicalmente en los últimos años por culpa de las peleas, insultos y sanciones impuestas a los jugadores e, incluso, retiradas y amenazas continuas de retirarse de La Liga doméstica.

Para aclarar este escenario hay que volver atrás, concretamente, a la pretemporada. En aquellos momentos la Federación del Fútbol Egipcio anunció el sorteo de los partidos de la liga. El sorteo resultó un enfrentamiento entre los dos equipos en la cuarta jornada, el 19 de octubre, pero el Zamalek tenía un partido en La Liga de Campeones Africana en el 24 del mismo mes, por lo que la federación decidió aplazar el partido y decidió que se jugase 4 meses después y unos días después de la Supercopa egipcia.

La supercopa egipcia

El pasado jueves, los dos equipos jugaron por el título de la Supercopa egipcia en Emiratos Árabes. El Ahly fue levemente mejor en el partido, pero el Zamalek ganó en la tanda de penaltis. A partir del minuto 72 la tensión se elevó, algo que lo intentaron contrarrestar los pesos pesados de los dos equipos en más de una ocasión hasta el final del partido

El último penalti lo tiró el lateral izquierdo del Zamalek, Abdullah Gomaa. Tras marcarlo se dirigió a las gradas del rival celebrándolo a lo grande por lo que acabó recibiendo gran cantidad de botellas lanzadas por los aficionados.

Al mismo tiempo, el capitán del Zamalek, Mahmoud Abdelrazak Shikabala, se dirigió a las gradas del Ahly haciendo movimientos inmorales y recibiendo los insultos de los aficionados, algo que provocó la ira dentro en la cancha, que acabó convirtiéndose en una gran batalla campal entre los dos equipos.

Después del partido, la federación decidió imponer sanciones a los jugadores de ambos clubes, pero estos rechazaron las decisiones de la federación. El Ahly emitió un comunicado oficial amenazando con reclamar ante la  FIFA, mientras que el Zamalek decidió no jugar el partido que tenía que haber disputado ayer contra su eterno rival, el Ahly.

El Zamalek deja a todos "plantados" en el estadio

Para que se completen los detalles de este escenario surrealista del fútbol egipcio, cabe mencionar que nadie sabía si el partido de ayer se disputaría o no. Los seguidores de ambos clubes esperaban ver a sus equipos. Doce horas antes del partido el Zamalek decidió jugar con el filial. El Ahly, por su parte, se dirigió al estadio para jugar el partido y esperar a su rival, pero la climatología era muy adversas por las lluvias caídas que anegaron las calles de la capital, El Cairo. Esto provocó el retraso de la llegada del campeón de la liga y de los árbitros, aunque si pudieron llegar una hora antes del arranque del partido, algo que no hicieron los jugadores del Zamalek.

El Ahly estaba esperando a su rival junto a los árbitros, pero el Zamalek no se presentó bajo el pretexto de que las condiciones meteorológicas adversas impidieron que el equipo llegara al estadio para jugar el partido. Los responsables del campeón de las supercopas egipcia y africana, alegaron que el autobús se estropeó más que una vez y que había mucho atasco en el camino al estadio, algo que lo negó la policía egipcia que acompañaba el equipo hasta el estadio, al tiempo que desveló que la parada del autobús fue a propósito. Ante esta situación, el árbitro anunció la retirada del rival, algo que incrementa los problemas del fútbol egipcio, que se juega a puerta cerrada hace años.