WOLVERHAMPTON - ESPANYOL

Los lobos de Mendes

La vinculación del ‘superagente’ con los Wanderers parece tan estrecha que fue investigada por la FA. El propietario del club ostenta un 20% de su agencia.

Los lobos de Mendes
SERGIO PEREZ REUTERS

Para no guardar relación, al menos sobre el papel, resulta curiosa la foto de familia del Wolverhampton Wanderers que iniciaba la temporada 2018-19, tras consumar su retorno a la Premier League, y que llevó al equipo a Europa. Hasta 11 jugadores portugueses posaban en el que ahora será rival del Espanyol, más incluso que en plantillas como la del Oporto, y todos con un denominador común: estaban representados por Gestifute. O lo que es lo mismo, por el ‘superagente’ Jorge Mendes. Sí, el de Cristiano Ronaldo. Y de media Europa.

Precisamente fue camino de ese ascenso cuando la Football Association (FA) inició una investigación para determinar si incurría el Wolverhampton en un conflicto de intereses en su estrecha relación con Mendes, a la que finalmente dio luz verde, pese a quejas de rivales por supuesta competencia desleal y la caída de empleados propios, como Jez Moxley y Paul Lambert, director general y entrenador, respectivamente, en maniobras que recordaban a las ocurridas, por ejemplo, con Amadeo Salvo y Francisco Joaquín Pérez Rufete en el Valencia. Con otro punto en común: quien acabaría aterrizando en el banquillo es Nuno Espírito Santo, obviamente representado por su agencia.

Lo cierto es que con Nuno no le ha ido mal al Wolverhampton, ya que en dos años y medio ha conquistado una Championship, se ha metido en una semifinal de la FA Cup y acabó séptimo en la Premier League, el curso pasado. Otra cosa es lo presuntamente hipotecado que está el club a Mendes, ya que hay pocas operaciones en que no salga en la foto. Sucedió este enero con el fichaje de Leandro Campana, como anteriormente en jugadores que siguen entre los ‘Wolves’, como Rubén Neves, Diogo Jota, Rui Patricio, Joao Moutinho, Pedro Neto y Raúl Jiménez, el ex del Atlético de Madrid, por el que pagaron 38 millones en verano.

La clave de este curioso entramado la dio ‘The Guardian’, al desvelar que Guo Guangchong, presidente de Fosun y que ostenta el cien por cien de las acciones del del Wolverhampton, también es el accionista mayoritario de una empresa llamda Shanghai Foyo, cuyo 20 por ciento estaría a su vez en manos de Gestifute. Por no añadir que Mendes ya habría participado en el proceso de compra del club por parte del magnate chino, en 2016, como asesor en los meses previos a la adquisición.

La jugada por ahora es un ‘win win’ para Mendes y el Wolverhampton. La gran cuestión es qué sucederá el día que el agente quiera volver a mover a sus jugadores. A sus lobos.