REAL MADRID

Óliver Cuadrado: "El coronavirus me dio más fama que el Madrid"

Cuadrado estaba entre los españoles en cuarentena en Wuhan, donde es entrenador de porteros, y luego en el Gómez Ulla. Salió de la cantera del Real Madrid.

Óliver Cuadrado posa para AS en su barrio de la madrileña localidad de Parla
JOAQUIN CORCHERO ARCOS DIARIO AS

¿Cuántos días han estado recluidos en total?

Ocho en Wuhan, uno de viaje y 14 más aquí. Había ganas de que diera el sol en la cara.

Usted salió de la cantera del Madrid...

Soy de la quinta de Raúl. Nos llevamos cuatro o cinco días.

¿Con quién más coincidió?

Con Guti, Álvaro Benito, Rivera, Javi Guerrero, Meca, Dorado… Había gente muy buena.

¿Y a usted qué tal le fue?

Tengo buen recuerdo, porque me inscribieron en la lista de la Champions el año de la Octava, así que esa también es mía.

¿Sí?

Pertenecía al Castilla pero me inscribieron entre los 25 oficiales porque Illgner estaba lesionado todo el año y Bizzarri estuvo mucho tiempo en el Mundial Sub-20 de Argentina. Así que compartí portería con Casillas.

Hablamos de la 1999-00.

Eso es. Desde diciembre entrenaba y viajaba con el primer equipo. Iker y yo teníamos un récord, el de ser la portería más joven de Primera.

¿Cómo era el Casillas que conoció?

Pues un fenómeno. Le conocía de cuando era Infantil, y él era el único que subía con los que éramos más mayores. Manuel Amieiro, que era nuestro preparador, me solía decir: "Anda, caliéntame al niño…". Y mira si lo calenté bien (risas).

Lo dejó hirviendo… ¿Qué más recuerdos tiene?

¡Figo me metió su primer gol de blanco, en un entrenamiento! (risas). Son anécdotas. En realidad, a mí me tocó salir con el cambio de Florentino por Lorenzo Sanz. Illgner quería apurar el año que le quedaba, Bizzarri tampoco se quería mover y había tapón con la llegada de César. Y salí a finales de agosto. Así que coincidí con Figo, sí…

¿Cómo terminó en China?

Estaba trabajando en la Selección China Sub-15 con Alfredo Santaelena, y al acabar mi contrato surgió esta oportunidad con el Wuhan Shangwen, que es un proyecto ambicioso y bonito.

¿Cómo es el nivel de porteros allí?

Pues hay muy buena base, porque por normativa cuidan el puesto para los locales. Pueden llegar extranjeros a todas las demarcaciones menos a la de la portería.

¿Cómo fue ese primer momento en el que oyó hablar del coronavirus?

Pues fue estando en España, de vacaciones, en Nochevieja. Nos llegó un mensaje de un compañero. Nadie respondió. Le dimos cero importancia.

Y volvieron a China…

Incluso hicimos un clínic con 1.300 niños. Hubo un torneo con equipos de fuera. Y fue al día siguiente de terminar cuando de repente cerraron la ciudad.

¿De un día para otro?

Así fue. Sin aeropuerto, trenes, ni metro… Nos dieron directrices de lo que no podíamos hacer y de que había que quedarse en casa.

¿Cómo se le queda a uno el cuerpo?

Al principio estábamos muy tranquilos. Mirabas a la calle y no había nadie, sí, pero teníamos víveres y estábamos bien. Y decíamos: "Ya pasará el tiempo…".

¿Y luego?

El Gobierno español actuó rápido y nos sacaron de allí. Sólo vivimos dos momentos de cierta tensión. El primero fue en el aeropuerto. Primero estuvimos cuatro horas y media metidos en un autobús esperando los permisos. Y el instante en el que entrábamos en los arcos térmicos que te miden la temperatura fue estresante. Haber dado unas décimas por cualquier motivo habría supuesto quedarse en tierra. El otro momento duro fue cuando nos dieron los resultados de las pruebas, ya aquí en España. Ese día sí que la gente estaba más calladita, había algo de nerviosismo…

Si daba uno, daban todos...

Y lo hablamos así, ¿eh? Imagínese las cuatro horas que estuvimos en aquel autobús, con gente de otros países que había, todos juntos…

Vamos, que al final le ha dado más fama el coronavirus que el Madrid…

Seguro (risas). ¡Hemos salido en todos lados! Esto ha sido como ganar la Champions, otra aventura más…

¿Qué pasará ahora?

Estamos pendientes. No se puede volver. En China está todo parado, incluso los niños van a clase online. Habrá que esperar.