MIGRANTES DEL BALÓN

Fran Sol: "2019 ha sido un año muy duro para mí"

El delantero español del Dinamo Kiev atiende a AS cuando se cumple un año de su marcha a Ucrania. "Quiero triunfar aquí", confiesa.

Fran Sol: "2019 ha sido un año muy duro para mí"
Twitter Dinamo Kiev

2019 no fue el mejor año en la carrera futbolística de Fran Sol (Madrid, 1992). Tras dos temporadas y media en el Willem II, con el que marcó 47 goles en 88 partidos, el delantero español madrileño puso rumbo al Dinamo Kiev, donde una lesión frenó su progresión. Acostumbrado a ver portería con asiduidad, Fran Sol encadena casi un año sin marcar, pero eso no ha mermado sus pretensiones. "Llegué por la puerta grande y quiero irme por la puerta grande", confiesa.

Ya ha pasado un año desde que se fue del Willem II. ¿Vivió allí el mejor momento de su carrera?

Indudablemente. La etapa en el Willem II es mi mejor recuerdo como futbolista. Es donde me empece a sentir jugador profesional. Me sentí una estrella, notaba que era muy valorado por la afición y por el cub. En Tilburgo me sentí inolvidablemente bien. Es una etapa que voy a recordar siempre.

Allí tampoco le olvidan. La afición le eligió segundo mejor jugador de la época.

Esas pequeñas cosas me alegran mucho. Me enorgullece que se acuerden de mí y que me hayan elegido segundo mejor jugador de la década a pesar de que solo estuve allí dos años y medio. Está claro que el primero no iba a ser porque ese es Jordens Peters, que es el capitán y lleva muchísimos años. Peor estar tras él me llena de orgullo y me da mucho ánimo para regresar al estado de forma que viví allí.

¿Cómo de complicado es querer irse de un club al que aprecias?

Es complicado porque tienes el factor del cariño y apego al club. Te cuesta más la decisión de salir. Como futbolistas somos muy egoístas y no pensamos ni en la afición ni en el club ni en nadie. Pensamos en nosotros y en nuestra corta carrera. En lo que es mejor para nosotros y nuestras familias. Puedes pensar que está mal y tengo claro que si fuera aficionado no compartiría esta idea. Pero siendo futbolista tengo que pensar así. Nuestra carrera es corta. Pero sí, está claro que cuando tienes cariño a un club irse es mucho más complicado.

Ahora le pasa lo mismo a Pol Llonch, que suena para el Girona.

Pol Llonch es un profesional como la copa de un pino. Es un fenómeno, todo lo que tiene fuera del campo, solidaridad, generosidad, bondad... lo transmite dentro. Es enorme con sus compañeros, con sus amigos y con su familia. El trabajo que hace, los kilómetros que recorre cada partido, los sprint, los robos, los duelos que gana... Es uno de los jugadores con mejores estadísticas defensivas que me he encontrado en mi carrera. Si el Girona o incluso otro club mejor lo contrata sería un acierto. No se equivocarían para nada.

Entonces un delantero agradece especialmente su trabajo.

Totalmente. Pol realmente es una bombona de oxígeno para todos. Yo, que soy delantero, no tenía que hacer tanto trabajo defensivo cuando coincidía con él en el campo. Y cuando me daban el balón estaba mucho más fresco para marcar o asistir. El esfuerzo que Pol te ahorra se nota mucho.

¿Personalmente cómo está después de un año en el que no le terminaron de salir las cosas?

Bien, ahora bien. Está claro que 2019 no ha sido el mejor año de mi vida. Hay que ser sincero. Pero gracias a estos malos momentos se aprende a valorar los buenos. Me ha tocado estar lesionado. Me fastidié el hombro y después recaí de otra lesión que había tenido en el cuádriceps. En general ha sido un año muy malo, lo único que puedo hacer ahora es trabajar e intentar volver a mi lugar que me corresponde.

La lesión de hombro le frenó muchísimo. Llegó en muy mal momento.

Totalmente. Es que si tenía que elegir un momento en el que peor me venía lesionarme era ese. Estaba progresando muchísimo. Me estaba yendo muy bien en el fútbol, marcando muchos goles durante mucho tiempo, y esos cuatro meses cortaron muchísimo mi avance. Pero son cosas que pasan en el fútbol. Hay que aceptarlas y seguir hacia delante.

¿Qué le pide a 2020?

La idea es volver al estado físico que tenía antes de la lesión. Lo que quiero es ser titular y jugar todos los partidos, pero acabamos de empezar la pretemporada, de momento no hemos jugado ningún partido, y hasta principios de marzo no se verá si he vuelto a mi mejor versión. De momento es pronto, pero es cierto que está yendo todo bien.

Fue fácil acostumbrarse a lo bueno.

Claro, es que en los últimos cuatro años me ha ido súper bien en el fútbol y he disfrutado mucho de este deporte. También he tenido baches, pero han sido más pequeños. 2019 ha sido muy duro para mí. He estado muy lejos de mi familia, con mucho frío, a un país en el que tuve que empezar de cero... Luego llegó la lesión, una operación en Ucrania, donde no conoces el idioma... Por eso le pido a 2020 poder acoplarme mejor a la competición y al equipo y que eso me permita disfrutar otra vez del futbol, algo que el año pasado no pude hacer.

¿Cómo lleva estar un año sin celebrar goles?

Pues es duro. Lo normal para gran parte de los futbolistas es no marcar goles, pero cuando tu te acostumbras a hacerlos cuesta mucho perder esa sensación de meter el balón dentro de la portería. Llevaba años haciendo más de un gol cada dos partidos, la media es buenísima, y no hacerlos está siendo muy complicado para mí. Entras en un bache, pierdes la confianza... Pero bueno, es un aprendizaje. Estoy aprendiendo a manejar la situación y poder revertirla en el caso de que me vuelva a pasar.

¿Está siendo difícil adaptarse a Ucrania?

El cambio de Holanda a Ucrania ha sido muy grande. Al principio fue bien porque llegué en pretemporada y eso me sirvió para hacer amistades y conocer bien a los compañeros sin la presión de tener que competir. Pero estar lesionado me alejó del vestuario y al volver no estaba tan acondicionado como al principio. Y eso se notó en mi rendimiento. Es una pena, pero qué le vamos a hacer...

¿En algún momento se ha arrepentido de ir a Ucrania?

No, ni mucho menos. Siempre he pensado que elegí bien. Llegué por la puerta grande y lo que quiero es irme por la puerta grande. O cumpliendo mi contrato y dejando a todo el mundo satisfecho o después de que un club pague por mí porque lo he hecho muy bien en el Dinamo. En esos dos casos estaríamos contentos tanto el club como yo. Hasta ahora no me ha ido bien, pero no me arrepiento de nada y lucharé para que todo sea positivo a partir de ahora.

¿Cuáles son los objetivos del Dinamo Kiev esta temporada?

Nuestro objetivo, como cada año, es meternos en Champions y ganar el campeonato. Después la Copa y, por supuesto, la Supercopa. Aspiramos a todo. Somos el Dinamo Kiev, históricamente el mejor club de Ucrania. Lamentablemente los últimos años han sido difíciles para nosotros, pero pensamos volver y estamos trabajando para ello. Esta temporada estamos muy lejos del Shakhtar y es muy difícil aspirar al campeonato. Por eso tenemos que ir a por la Copa y meternos en agosto en la fase de grupos de la Champions.

Aunque no jugó, la pasada temporada pudo celebrar un título.

Efectivamente. Aunque no jugara por lesión me alegró mucho poder celebrar un titulo como futbolista profesional. Hay muchos, miles de jugadores, que jamás han podido celebrar uno. Y hay miles que no lo pondrán celebrar nunca aun siendo buenos profesionales. Estoy muy agradecido al Dinamo por darme esa oportunidad. No jugué porque recaí de mi lesión en el muslo, pero lo disfrute como el que más.

¿Está disfrutando de su hijo? ¿Seguirá Fran Jr. sus pasos?

Muchísimo. Va muy bien y es un crack. Que haga lo que quiera, pero me sentiría muy orgulloso si fuera un gran profesional. Sea el deporte que sea. Porque si tú das todo ya nadie te puede pedir nada más, y ese es el lema que yo le voy a intentar enseñar. Si él es tenista, por poner un ejemplo, y alcanza su límite pero lo ha dado todo para mí eso será un triunfo. De momento tiene nombre de futbolista. Sol Jr. es un buen nombre.