BAYERN

Oliver Kahn asume su cargo en el Consejo Directivo del Bayern

"No nos podemos permitir renunciar al título de la Bundesliga", dijo el exportero, que elogió también la serie de siete ensaladeras consecutivas que ha logrado el Bayern.

Oliver Kahn asume su cargo en el Consejo Directivo del Bayern
Alexander Hassenstein Bongarts/Getty Images

Ha vuelto. Tenía que hacerlo. Once años después de disputar su último partido con la indumentaria del Bayern de Múnich, Oliver Kahn, la leyenda rubia bajo palos, regresó al club que le convirtió en un icono de la portería. Eso sí, el Kahn que tomó asiento ayer en el podio del Allianz Arena no es el mismo que acosaba a sus rivales sobre el terreno de juego. Se le ve más tranquilo. Más relajado. Su mirada sigue igual de seria e imponente que antes, pero a sus 50 años de edad ha cambiado el chip. Además de ejercer como experto televisivo en la segunda cadena alemana, el ex meta aprovechó el tiempo después de su carrera para formarse a nivel universitario y ahora está preparado para dirigir a su Bayern desde la planta noble. Comienza una nueva era en Múnich.

“No me veréis pegando patadas en la sala de reuniones“, dijo el ex cancerbero alemán entre risas durante su presentación. “Eso me ayudó en el campo, pero esa época ya pasó.“ Cabeza fría, así es como Kahn quiere liderar al pentacampeón de Europa en un futuro. Por ahora, el ex internacional germano permanecerá en la sombra de Karl-Heinz Rummenigge. Acompañará al director general en su día a día, interiorizará el organigrama del club y aprenderá a dirigir al campeón alemán desde la oficina hasta que llegue su día. Y ese día será el uno de enero de 2022. Será entonces cuando Rummenigge, siguiendo los pasos de Uli Hoeness, se retire como máximo dirigente del club y le dé paso a Kahn para que sea él quien tome el mando del Bayern.

Hoeness y Rummenigge no le eligieron al azar. Los mandamases muniqueses buscaban a alguien que, además de formado y capacitado, llevara el ADN del Bayern en su sangre. Kahn, que llegó a marcar una época en el conjunto bávaro y la coronó con la conquista de la cuarta Copa de Europa en 2001, se antojó como la elección perfecta. Kahn es sinónimo de ganar y así lo comprobó ayer en su comparecencia ante la prensa. “Queda claro que el único objetivo que perseguimos allá donde vayamos es estar arriba y ser el número uno“, subrayó, siempre mirando hacia adelante. “Tan solo aquello que cambia sigue vivo“, explicó, dejando entrever que el Bayern contemporáneo no es totalmente de su agrado. Hoy viaja a Qatar para estar lo más cerca posible del equipo durante su stage invernal en tierras árabes. No quiere perderse ningún detalle. Meticuloso y detallista; así es el nuevo Kahn. El ogro quedó en el pasado.