CHAMPIONS | NÁPOLES-BARCELONA

El trauma Manolas

El Barça se cruza de nuevo con el jugador que le destruyó en Roma y que despertó los viejos fantasmas del club en la Copa de Europa, unos miedos confirmados en Liverpool.

El trauma Manolas

Kostas Manolas (14-4-1991, Naxos, Grecia), nuevo central del Nápoles desde este verano, está por méritos propios en la lista de nombres malditos del barcelonismo en la nueva era. Apasionado como casi todos los griegos, su imagen celebrando el 3-0 en medio de la locura del Estadio Olímpico de Roma retumba en las cabezas de la afición barcelonista, pero también de un vestuario al que aquella derrota de Roma dejó unas gravísimas secuelas de las que pronto hubo noticias.

El gol de Manolas, la noche de Roma que firmó el adiós de Iniesta a Europa entre lágrimas, estuvo primero a punto de llevarse por delante a Valverde. Luego, vertebró toda la temporada pasada del Barça. No hubo comparecencia de prensa del entrenador o de alguno de los futbolistas desde el cruce de octavos ante el Olympique de Lyon en la que no se le preguntase a los protagonistas por aquel episodio. Todos hablaron de experiencia y aprendizaje. Anfield demostró que eran palabras huecas, que lo que había dejado el cabezazo de Manolas ante el despiste de Semedo fue un trauma.

La imagen de Manolas empezó a proyectarse en las cabezas de todos los jugadores del Barça cuando Wijnaldum marcó el 2-0 y el 3-0 en la vuelta de la semifinal de Liverpool. Luego directamente se reencarnó en Origi, futbolista con quien por cierto se cruzó este verano en el Nápoles-Liverpool de pretemporada en Edimburgo y ahora en la primera fase de la Champions.

Puede que ni el mismo Manolas sea consciente del trauma que generó en el ánimo de la afición, pero también de un vestuario que perdió toneladas de confianza aquella noche. Que empezó a sentirse algo viejo y muy vulnerable como no lo había sido durante casi una década en Europa. Que el Barça lleve unos años enfrentándose a la Champions con los miedos de los tiempos en los que siempre se estrella es, en algo, culpa de este griego que cambia la agitada vida de Roma por el caos definitivo de Nápoles. Perfecto para este jugador al que encantaba discutir de fútbol con Monchi en Trigoria mientras tomaba café y que en poco tiempo saludará a los futbolistas a los que dio una noche de perros y que siguen teniendo una cuenta pendiente. Más que con él, con Europa.