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CELTA

1x1 del Celta: Óscar 'ficha' a Sisto y a Denis

Los dos se olvidaron de sus crisis de confianza para liderar al Celta hasta que apareció Aspas: un gol de oportunista y otro 'maradoniano' del moañés.

Los jugadores del Celta celebran un gol
Liga Santander

Sergio: Un seguro de vida. No tuvo demasiado trabajo, pero tras casi un año sin jugar transmitió confianza. Valiente en el juego aéreo.

Hugo Mallo: Recuperó su mejor versión. Aunque el gol llegó por su banda y Chukwueze se le escapó en más de una ocasión, el capitán se fajó en defensa y atacó con peligro. Puso un buen centro que se le escapó por centímetros a Aspas y metió varios balones con peligro a la espalda de la zaga amarilla.

Aidoo: Triunfador en el duelo con Ekambi. El ghanés impuso su potencia física ante otra ‘bestia’. Después de varios partidos estropeando sus actuaciones con errores puntuales de bulto, esta vez solo se equivocó ligeramente en el gol de Villarreal. Salió a la banda para tapar y se desorientó.

Araujo: Contundente. Apareció providencialmente en la primera parte para anticiparse en un pase de la muerte del Villarreal. Sólido durante todo el partido en el eje de la zaga. Tuvo las ideas claras con el balón.

Olaza: Firme atrás. Se prodigó menos en ataque que en anteriores partidos y defensivamente dominó su banda. No acabó de entenderse con Sisto cuando quisieron combinar. Sacó la falta lateral que Aspas convirtió en el 1-2.

Lobotka: Cómodo. Ejerció de cerebro del equipo en el 4-3-3 diseñado por Óscar. Seguro con el balón en los pies y bien colocado en defensa.

Pape Cheikh: Trabajo oscuro. Aportó su fortaleza física para intimidar a los medios del Villarreal. Munuera Montero le perdonó la amarilla a la media hora de juego. Antes de irse al banquillo se descolgó en ataque y sirvió un balón de oro a Santi Mina, pero el delantero no definió con precisión.

Denis Suárez: Diferencial. Nada que ver con el futbolista cabizbajo de las últimas semanas. Jugando como interior se echó el equipo a la espalda, sobre todo en la segunda parte. Asistió a Pione Sisto con un pase a la espalda del lateral rival, una acción marca de la casa que repitió en más de una ocasión en este partido. La Cerámica lo despidió con aplausos.

Brais Méndez: Intermitente. Interpretó muy bien los ataques posicionales de su equipo en la primera parte, dejando a Sisto delante de Asenjo en la mejor ocasión viguesa de la primera parte. Sin embargo, también regaló una oportunidad al Villarreal por dar un pase horizontal cuando no tocaba. Apenas hubo noticias del mosense en el segundo tiempo hasta que fue sustituido.

Pione Sisto: Resucitado. Desde finales de agosto de 2018 no jugaba a este nivel. Perdonó un mano a mano y acertó en el segundo. Al margen de los problemas que le creó a Rubén Peña con sus desmarques, su actitud defensiva no tuvo nada que ver con la indolencia mostrada desde hace más de un año.

Iago Aspas: Los genios son así. Irreconocible hasta que decantó el partido en dos chispazos. Después de perdonar dos oportunidades en la primera parte, firmó el 1-2 tirando de astucia para burlar el marcaje de Rubén Peña en una acción a balón parado y el 1-3 fue pura fantasía. Otro gol ‘maradoniano’ para su colección.

Santi Mina (entró por Brais Méndez): Le costó adaptarse al ritmo del partido y a la posición de extremo diestro. Definió con inocencia en la ocasión que tuvo. Comprometido como siempre en defensa.

Beltrán (reemplazó a Pape): Revulsivo. Entró con 1-1 en el marcador y una recuperación suya fue la antesala del 1-2. Energía para la medular en el tramo final.

Costas (sustituyó a Denis): Cambio para cerrar el partido. Óscar metió al de Chapela para cambiar el dibujo y contar con tres centrales. Se situó como libre y reforzó el juego aéreo.