ESPANYOL

Lluís y Campuzano, el gol prometedor de la Quinta del 97

El central convirtió un despeje en asistencia y el delantero definió como solo lo hace un goleador. El Espanyol reivindica una hornada tremenda y enseña pólvora.

Lluís y Campuzano, el gol prometedor de la Quinta del 97
NIKOLAY DOYCHINOV AFP

Los caminos del gol son inexcrutables. Y Lluís López demostró ante el Ludogorets que un buen despeje (incluso de cabeza), si es vertical y enfocado al área rival, puede convertirse en la mejor asistencia. Aunque requiera de colaboración de un colega defensivo, Rafael Forster en este caso. Su destinatario, Víctor Campuzano, evidenció a su vez que un delantero lo es en la medida en que define justo como debe hacerlo en milésimas, como le sucedió ante Plamen Iliev, o tres semanas atrás frente a un icono como el ruso Igor Akinfeyev.

El gol de la Quinta del 97 en Razgrad, de Lluís y Campuzano, separados por menos de tres meses al nacer entre marzo y mayo de hace 22 años, supone un homenaje por una parte a una de las mejores hornadas que ha pisado Sant Adrià, engrosada también ante el Ludogorets por Óscar Melendo, quien precisamente completó otra esperanzadora actuación en su retorno, y fuera por Aarón Martín (en el Mainz 05) o el ahora cedido (en el Lugo) Álex López.

Por otra parte, confirma también esa diana que hay pólvora en ese mediapunta que escogió bien al regresar desde el Real Madrid Castilla: lleva dos dianas en la fase de grupos, otras dos en las previas. E incluso se ha permitido este curso anotar en el único encuentro que jugó con el Espanyol B, en la tercera jornada de Segunda B ante el Cornellà: por los viejos tiempos. Y, por supuesto, está preparado por si debe repetir este domingo ante el Levante. No lo descarten.