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GRUPO F | SLAVIA - BARCELONA

Trpisovsky, de barman a hombre de moda en la Champions

Bautizado como el 'Klopp checo' por su atrevimiento en el juego y por su afición a llevar gorra, trabajó en la hostelería para ganarse la vida mientras se horneaba como técnico.

Trpisovsky, de barman a hombre de moda en la Champions
DAVID W CERNY REUTERS

Jyndrich Trpisovsky (27-2-1976, Praga) es uno de los entrenadores de moda en la Champions. Su tremenda victoria la temporada pasada ante el Sevilla en la Europa League y la atrevida puesta en escena de su equipo en la primera jornada de la Champions nada menos que en el Giuseppe Meazza (1-1 contra el Inter) han invitado a explorar los orígenes de este modesto entrenador que no hizo carrera como futbolista pero que persiguió su sueño "como en una película de Hollywood", cuentan en Praga. Durante años, y mientras se horneaba como entrenador, Trpisovsky compaginó sus pinitos de técnico con diversos trabajos en la hostelería. Fue camarero, barman y cajero en un restaurante. Así llenaba sus bolsillos mientras entrenaba a chavales. Aseguran que sus bermudas de color salmón se hicieron famosas en Praga. Entrenó a jóvenes en el Bohemians y en el Sparta, pero algún eslabón debió perderse en el camino porque sus pasos acabaron en el SC Xaverov. Allí, en el barrio de Horni Pocernice, se forjó la carrera de 'Trpsikak'. Entrenó en parques, daba instrucciones bajo el árbol y curaba dolores de sus chicos con pescado congelado.

En 2011, Trpisovsky empezó a intuir que podía hacer carrera. Empezó a dirigir al Horni Mecholupy, que tenía relación con el Viktoria Zivkov. Acosado por los problemas económicos, el Viktoria despidió al italiano Giancarlo Favarin y dio la oportunidad a Trpisovsky, que puso en práctica uno de los valores que le han elevado como entrenador. Renunció durante meses a su sueldo, convenció a los jugadores para que aguantasen pese a estar sin cobrar y, contra viento y marea, consiguió una meritoria cuarta plaza. Eso llamó la atención de Jan Nezmar, uno de los grandes valedores de su carrera, que lo llevó al Slovan Liberec en 2015. Un triunfo contra el Olympique de Marsella le puso en el escaparate incluso de clubes europeos (lo pretendió el Rikeja) pero su destino en 2017 fue el Slavia de Praga, donde el director deportivo era, de nuevo, Jan Nezmar.

Risueño, amigable, desenfadado, y con una gorra que nos puede transportar al nuevo icono de Anfield, a Trpisovsky se le empezó a comparar con Klopp. "Puede hacerme daño", ha recordado alguna vez además de advertir de que la gorra ya formaba parte de su imagen antes de Klopp. Sin embargo, el mismo Trpisovsky admite influencia del técnico alemán. A su llegada al Slavia de Praga, anunció la puesta en marcha de un "fútbol total". Sus primeros resultados fueron flojos y algunos le acusaron de osado, pero finalmente ha funcionado. Además de Klopp, 'Trpsikak' asegura que Pavel Vrba, técnico de la mejor etapa del Viktoria Plzen, es una de sus grandes aspiraciones porque acabó con años oscuros y defensivos en la República Checa. Prioriza absolutamente lo colectivo a lo individual. Es metódico y exigente pero ha logrado que el discurso cale en sus jugadores, que lo siguen a pies juntillas y consiguieron llevar al Slavia a cotas europeas que no alcanzaba desde la época de Smicer, Poborsky y Berger. A sus 43 años, el barman que veía la Champions martes y miércoles como un aficionado anónimo más durante años y años, está en el escaparate de la competición más glamourosa del mundo. Milagros del fútbol.