LEGANÉS

Cinco claves que explican el mal arranque de Liga del Leganés

Los pepineros son últimos con dos puntos y afrontan un panorama oscuro. Entre las explicaciones de tan mal inicio, sus problemas en las áreas o la confianza.

Cinco claves que explican el mal arranque de Liga del Leganés
JUAN AGUADO DIARIO AS

El Leganés atraviesa un momento delicado. El más difícil desde que es equipo de Primera. Los pepineros sólo suman dos puntos en siete jornadas y la percepción que existe es de tiempos oscuros avecinándose por Butarque. El choque del sábado (13:00) frente al Levante, en casa, se ha convertido en una final. Adelantada, sin trofeo de por medio y para nada definitiva, sí, pero final en mayúsculas. Y todo por un horrible comienzo de campeonato asentado en cinco claves que lo explican:

El problema de las áreas

Las dos áreas se han convertido en una tortura para el Leganés. Es ahí donde se decide cada partido. Es ahí donde el Leganés más está fallando. En la propia ha dejado de ser el conjunto rotundo que, bien pertrechado, solía evitar que le llegaran mucho y, si sucedía, que le generaran claras ocasiones. Ya no es así.

Al Leganés le tiran poco (es el 8º equipo al que más rematan, con 69 disparos), pero le marcan mucho (diez tantos en contra, uno cada siete disparos) y en situaciones casi siempre insólitas para lo blindado que solía estar el equipo de Pellegrino. Por ejemplo, contra Betis y Villarreal recibió cuatro goles casi de área pequeña y el recibido frente al Granada fue un ejercicio de descordinación en la zaga.

Tampoco ha implementado el equipo su pegada en el área contraria. El Lega sólo ha anotado tres goles, lo que le transforma en el conjunto menos goleador del campeonato. Y eso que en cuanto a remates intentados es el cuarto del campeonato (87 tiros) lo que le convierte en el menos eficaz de LaLiga (un 5% de acierto). La falta de tino preocupa. Ante el Granada se fallaron claras ocasiones, pero ninguna entró. La ansiedad empieza a notarse en las piernas de los pepineros.

Jugadores difuminados

El Leganés ha hecho este verano un esfuerzo por retener a caras importantes del curso pasado. Jugadores que rozaron la excelencia, pero que ahora están lejos del nivel deseado. En algunos casos es cuestión física. Sucede con Omeruo o Carrillo, que se incorporaron al final del mercado estival sin apenas haber hecho pretemporada. En otros casos es cuestión de mala racha, como le pasa a los delanteros, embarrados en un momento gris de fútbol.

El lastre anímico

Reconoció Pellegrino tras caer frente al Athletic de Bilbao el pasado miércoles que a sus jugadores quizá les pesaba la presión de saberse últimos en la tabla y eso generaba ansiedades que mermaban su juego. Aunque el Flaco insista en que la actual posición no es más que una foto momentánea, lo cierto es que en el equipo (él incluido) pesa ver al Lega lastrado pese a que, por juego, no sea el peor de España, como él mismo aclara con frecuencia.

El caso es que donde antes se solía ver un equipo henchido de fe, bregador hasta el último minuto y siempre intenso en cada balón, ahora se intuye un conjunto dubitativo al que en ocasiones le falla la intensidad, más por cuestiones de dudas propias, que por nada que se le parezca a falta de compromiso.

Las lesiones

Es otro factor clave para explicar el mal arranque de temporada. Los pepineros están sufriendo problemas físicos en jugadores clave tanto en lo deportivo, como en lo anímico. Ausencias como las de Cuéllar o Tarín se dejan notar mucho en el campo. El primero es uno de los líderes del vestuario además de un jugador que, el curso pasado, tuvo un rendimiento excelso. El segundo también aporta carácter a la defensa y, sobre todo, alternativas en la zaga. Un problema, el de las lesiones, que se ha cebado con otro hombre clave. Rubén Pérez cayó en Granada y se desconoce el alcance de la dolencia.

El VAR

Es el argumento al que menos se agarra el vestuario porque es el más incontrolable, el que más desespera. Pero el caso es que las decisiones arbitrales han pesado mucho en momentos puntuales. Fue muy polémico el gol anulado a Braithwaite en la primera jornada ante Osasuna por una mano de Rosales que el propio venezolano insiste que no fue. Pero la revisión del VAR dijo que sí. Aquel tanto pudo haber cambiado muchísimas cosas en este inicio de curso. También el penalti pitado a favor del Valencia en Mestalla, ése que las cámaras mostraron que fue fuera del área y que provocó la indignación de Pellegrino. Acciones puntuales con consecuencias graves en la situación del Leganés.