Millwall
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Finalizado

REAL SOCIEDAD

Isak se reivindica con un doblete en el empate contra el Millwall

La Real se vuelve de Inglaterra con un 3-3 en el que demostró pólvora en ataque y desajustes defensivos. Remiro paró un penalti. Alguacil tiene trabajo.

Kevin Rodrigues puja por un balón ante un jugador del Millwall (foto vía Twitter @RealSociedad).

La Real se vuelve de Inglaterra sin perder... pero también sin ganar en los partidos amistoso que ha jugado en menos de 24 horas. Tras el empate contra el Nottingham Forest, esta vez logró un 3-3 en casa del Millwall. Dos empates que le deben servir de mucho a Imanol Alguacil para sacar conclusiones de lo que es a día de hoy y lo que puede llegar a ser su Real. Porque esta Real tiene mucha pólvora, como demuestran los cinco goles en dos partidos, pero también que en defensa tiene todavía mucho que mejorar con los cinco tantos que ha recibido.

Aunque el verdadero problema en defensa es que con demasiado poco se penalizado demasiado. Y eso es un mal que tiene cura. Con corregir los desajustes defensivos debe bastarle. Pero debe hacerlo antes de que llegue la competición. Por fortuna, tiene tiempo por delante. La Real van tan bien hacia arriba que se rompe en defensa. Esa es la conclusión. Le falta equilibrio. A partir de ahí, hay que destacar el penalti parado por Remiro y el primer doblete de Isak con la camiseta de la Real. También el renacido Zurutuza. Y especialmente el chaval Näis Djouahra, que volvió a abrirse la puerta del primer equipo. Sin olvidar la recuperación de Illarramendi, que siempre es una buena noticia. Esta Real tiene buena pinta, pero puede tenerla mucho mejor a nada que logre en ansiado equilibrio defensa-ataque, y ojo eso no es sólo tarea de los defensas.

Imanol Alguacil decidió empezar contra el Millwall como había terminado el día anterior contra el Nottingham Forest. Salvo Alex Remiro, el resto fueron los que habían actuado en la segunda parte en el primer partido en tierras inglesas. Quizá por eso, o por lo que fuera, le costó entrar al partido al conjunto donostiarra. Estaban como desactivados, les hacía falta que alguien pulsara el botón de ‘on’, y por culpa de eso concedieron el primer penalti del partido. Pero Remiro se desquitó del error cometido en Zarautz, y salvó a la Real de ponerse por debajo en el marcador tan pronto. El meta de Cascante sacó una buena mano para atajar la pena máxima.

Se esperaba que eso sirviera para que la Real despertara, pero su reacción fue demasiado tímida. El Millwall, a base de arreones y mucha intensidad, acabó encerrando a la Real en su área y así acabó cometiendo otro penalti, esta vez más riguroso que el primero. Remiro volvió a leer las intenciones al lanzador del equipo inglés, pero no pudo detener el lanzamiento.

Entonces, sí. Llegó la reacción de la Real. Como si estuviera esperando un golpe para ponerse en marcha, para iniciar el camino de la remontada, en definitiva para sacar su fútbol. Porque hasta entonces Djouahra, sin duda una de las sensaciones de estos dos partidos en Inglaterra, no había aparecido. Tampoco Isak, Ødegaard, ni Januzaj. Y a Illarramendi le estaba costando horrores hacerse con el control de la medular. Pero fue ponerse 0-1 la Real, y el capitán tomó el mando de las operaciones, con Zurutuza como fiel escudero, siendo el ancla con el ataque realista.

Y el equipo de Alguacil empezó a carburar, dando continuidad al buen fútbol que había practicado en los minutos finales del encuentro del viernes. Djouahra avisó primero con un disparo desde la frontal con el que estuvo muy cerca de empatar. Y después, el chaval del filial, que estuvo muy activo el tiempo que estuvo sobre el césped, se inventó un pase entre líneas digno del mismísimo Ødegaard. El destinatario fue Isak, que demostró que en los metros finales la luz se le enciende tanto como se le apaga cuando se aleja del área. El sueco realizó un buen control orientado dentro del área del Millwall y con un buen golpeo con pierna derecha empató el encuentro. La Real había vuelto. Pero había que confirmarlo. Y lo hizo David Zurutuza, de lo mejor de la primera parte, con un derechazo desde la frontal ante el que nada pudo hacer el portero del Millwall.

El problema de esta Real es que va tan bien hacia arriba como mal hacia atrás. Le falta todavía equilibrio. Es un equipo de contrastes que necesita todavía encontrar el término medio para hacer sufrir al rival sin sufrir tanto. Porque en la segunda parte, con muy poco el Millwall le hizo mucho daño. Y no puede permitirse encajar dos goles en dos acercamientos peligrosos de los rivales.

Alguacil quiso dar continuidad tras el descanso al once que había sacado, para ir metiendo frescura según pasaran los minutos. Pero antes del carrusel de cambios, Januzaj se inventó un gran cambio de ritmo por la banda derecha, pisó línea de fondo y sirvió al área pequeña para que Alexander Isak, siempre en el sitio justo en el momento adecuado, rematara a la red. Era el segundo gol del sueco que va mostrando credenciales más que suficientes como para quitarle sitio a Willian José, o al menos para compartir delantera con el brasileño, aunque eso aún no lo ha probado el entrenador oriotarra, y estaría bien verles juntos de vez en cuando en esta pretemporada.

Con el 2-3, tras pasar el susto de otro empate inesperado del Millwall por culpa de otra concesión en defensa fruto de un mal pase de Zaldua, los donostiarras parecían tener controlada la situación. Dominaban la pelota y el partido se jugaba a su ritmo. Los ingleses apenas generaban peligro, porque no eran capaces de robarle el balón. Pero a la Real le faltaba profundidad en su juego. Llegaban más y mejor que su rival, pero sin claridad. Y entonces volvió a suceder. Otra jugada aislada del Millwall se convirtió en un arma mortífera para la Real. Los realistas no cerraron bien una salida rápida de los ingleses, y la jugada terminó en otro golazo, el definitivo 3-3.

Parecía injusto, pero es el castigo que debes pagar por no hacer bien el balance defensivo. De nada sirve tener la posesión, incluso terminar encerrando al Millwall en su área con ocasiones de Aritz Elustondo y Guevara. Si con poco, o nada, el rival te marca tres goles, estás muerto. Alguacil habrá tomado buena cuenta, porque tiene trabajo por delante, aunque la pólvora que demuestra tener esta Real debe permitirle trabajar con más tranquilidad y es una buena base para corregir los desajustes defensivos.