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SEGUNDA DIVISIÓN B

La plaza del Reus apunta a un filial... o al Andorra de Piqué

El lunes la Federación informará del precio definitivo de la vacante en Segunda B. En principio, superará los 600.000 euros. L'Hospitalet, mejor colocado por el reglamento.

Desde que la Real Federación Española de Fútbol tomara la decisión de descender admnistrativamente al Reus a Tercera División por no pagar en plazo el aval de 200.000 euros exigido para competir en Segunda B, se ha especulado con cuál sería el equipo que tomaría su plaza. Viendo casos anteriores (como el del Puertollano en la 2014/15), lo esperado era que el pago exigido para el comprador fuera simplemente del canon no abonado por el club catalán. Sin embargo, no será así.

Según informó Mundo Deportivo y ha podido confirmar AS, el precio de la plaza no será de 200.000 euros sino que superará los 600.000, lo que deja a pocos clubes en disposición de abonarlo. No obstante, fuentes federativas apuntan a este periódico que hasta el sábado se dialogará en torno al tema y que se espera que el lunes se emita la circular definitiva sobre el pago definitivo al que se tendrá que hacer frente. Una vez expuestas las condiciones, las entidades tendrán un plazo para presentar a la RFEF un escrito en el que se interesen por su compra.

A pesar de que el artículo 105 e) establece que la Junta Directiva de la RFEF determina el modo y la forma en la que se cubrirán las vacantes, se aplicará, salvo sorpresa de última hora, el 194 del reglamento. En él, se marca un orden jerárquico en torno a los derechos de adquisición de la plaza. Tienen prioridad los equipos del grupo de Tercera División al que caiga el Reus y, seguidamente, los descendidos a esa categoría territorial, los demás clubes de la cuarta categoría del fútbol español y los que hayan bajado de Segunda B a Tercera la pasada temporada.

De este modo, L'Hospitalet, el Horta o el Peralada son de los que mejor derecho deportivo tienen para lograrla. Sin embargo, el hecho de que no se vaya a tener que pagar el aval, sino una cantidad notablemente superior, les complica el ascenso en los despachos. No así a un filial, que cuenta con el respaldo del presupuesto de un Primera o Segunda División. Lo mismo sucede con el Andorra, en el que Piqué está dispuesto a invertir una importante cantidad por su sueño de que suene en el Principado... el himno de la Champions.