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JAPÓN

Kubo, clave en el plan de Japón para llegar a lo más alto

El japonés pasó por el Tokyo FC y el Yokohama Marinos antes de regresar a España como profesional. La J-League quiere estar en la élite en 2030.

Take Kubo está siendo una de las sensaciones de la pretemporada del Real Madrid. El futbolista japonés está sorprendiendo en su llegada con su buen nivel. El de Kawasaki forma parte de la élite extranjera del fútbol nipón. Hasta 14 jugadores están militando en las mejores ligas europeas pero, para llegar hasta aquí hubo un proceso de formación importante en el país asiático, que cuenta con una estructura de Liga distinta a la habitual para impulsar su crecimiento. 

El plan de la J-League pasa por fichar estrellas del fútbol europeo como Torres, Villa o Iniesta para atraer atención e inversión mientras protegen la irrupción de nuevos talentos al obligar a los clubes a tener canteras, a alinear mínimo dos futbolistas procedentes de estas y también un jugador sub-21. De ahí, salió el nuevo fenómeno nipón del Real Madrid. 

El presidente de la liga japonesa, Mitusru Murai, explicó más claves de la idea en el World Football Summit celebrado en Kuala Lumpur. "Tenemos un proyecto a largo plazo para convertirnos en la cuarta liga mundial en 2030. El interés de las empresas viene y va pero nosotros queremos clubes con proyectos de futuro" aseguró el máximo mandatario, que quiere un modelo de fútbol sostenible por si mismo y que no dependa exclusivamente de patrocinios de las grandes empresas del país. 

A día de hoy, futbolistas como Kubo, Abe o Inui han formado parte de este plan de exportar talento a cambio de mayor visibilidad del fútbol nacional pero Japón ya trabaja para situarse como una de las ligas más potentes del mundo en 2030. Quieren convertirse en una referencia fuera del tradicional fútbol europeo. 

Todo este plan, iniciado con la refundación de la liga profesional en los 90, tiene como gran cima ser campeones del mundo antes que su gran competidor, China. En Japón, quieren ser los primeros del continente asiático en poner una estrella sobre su escudo. De momento, la selección no ha faltado a ningún Mundial desde Francia 98 y ahora, su gran reto es saltar la barrera de los octavos de final, ronda en la que cayeron eliminados ante Bélgica en el pasado Mundial de Rusia. Para los nipones, 2050 es el año que se marcan como objetivo para ser campeones del mundo. Un plan que avanza lento, pero seguro.