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BARCELONA

Bartomeu se la juega: todos los frentes abiertos

Con una junta dividida, un director deportivo señalado, un técnico discutido, un modelo de juego cuestionado, un vestuario envejecido, una afición enfadada y un entorno alterado.

El presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, durante su intervención en el acto de entrega del XIII Premio Internacional de Periodismo Deportivo Manuel Vázquez Montalbán
EFE

Josep Maria Bartomeu afronta su penúltima temporada al frente del club consciente que se encuentra en una auténtica encrucijada de su mandato. Un nuevo error o traspiés importante en su gestión desembocaría en la amenaza real de una moción de censura por parte del entorno o directamente en el adelanto de unas elecciones donde además ya no podría presentarse al estar cumpliendo su segunda etapa en el sillón presidencial.

La realidad es que Bartomeu no lo tendrá nada fácil en su quinto año al frente del Barcelona. Para empezar, cuenta con manifiestas divisiones internas en su junta directiva -la decisión de mantener a Ernesto Valverde han avivado estas diferencias-, que no ayudan para nada a ofrecer una imagen de unidad y cohesión. Además, los movimientos de posicionamiento de los ‘delfines’ -los candidatos continuistas que quieren presentarse a las próximas elecciones- tampoco ayudan a gestionar esta situación con tranquilidad.

Su apuesta por mantener a Pep Segura al frente de la dirección deportiva y a Valverde como técnico del primer equipo también han levantado ampollas tanto en el seno del club como fuera. A Segura se le señala como el responsable de la falta de identificación del club en el modelo de juego que nació con Johan Cruyff y se consagró con Pep Guardiola. De hecho, ha sido últimamente una de las personas más cuestionadas dentro del club, pero Bartomeu se ha mostrado inflexible en su continuidad. No hay que olvidar que se trata de una apuesta personal del presidente, que lo trajo de la mano, desde Liverpool, tras ganar las elecciones en julio del 2015.

De la misma forma, la continuidad de Valverde, que fue renovado en marzo de este año, también ha planteado muchas dudas, sobre todo tras sufrir una nueva debacle en Europa. Dudan de su capacidad de liderar la revolución de un vestuario abatido y con síntomas de envejecimiento. Lo que está claro es que la apuesta firme de Bartomeu por el técnico extremeño es un salto sin red, ya que si las cosas van mal dadas, el señalado no sería el entrenador sino directamente el palco.

También sorprende que el presidente se reúna en casa de un jugador para hablar sobre la temporada. Según explicó el periodista Oriol Domènech, en el Club de la Mitjanit de Catalunya Ràdio, Bartomeu se trasladó al domicilio de Leo Messi para sondearle sobre algunas cuestiones del futuro. Que el vestuario asuma este papel no deja bien parado ni a los ejecutivos ni a los directivos del club.

Además alguna de las posibles incorporaciones tampoco tienen el consenso global entre los aficionados. La llegada de Antoine Griezmann está generando una gran división en todos los sectores del barcelonismo. De hecho, esta división habría llegado al vestuario donde algún peso pesado se habría manifestado en contra.

Y para colmo en el entorno ya hay alguna voz que empieza a sondear la posibilidad de una moción de censura. El ex candidato Agustí Benedito envió a través de las redes sociales un llamamiento para empezar la movilización mientras que el ex presidente Joan Laporta ratificó esta misma semana públicamente su contrariedad ante el camino que está llevando Bartomeu en la gestión del club. Por su parte, Víctor Font sigue imparable con su carrera de fondo hacia las elecciones del 2021.

Así pues, muchos frentes abiertos para una temporada que se presenta vital para Bartomeu y su continuidad al frente del club. No hay que olvidar que si finalmente se adelantasen las elecciones o triunfase una moción de censura, el ahora presidente ya no podría volver a presentarse al haber agotado las dos etapas de mandato. Una hipótesis que preocupa y ocupa al dirigente blaugrana.